Colombia: el hacktivismo analógico y digital del Paro Agrario

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Este texto forma parte de la investigación #TecnopolíticaLATAM que he entregado para OXFAM. El estudio de datos ha sido realizado conjuntamente con Alejandro González (Outliers Collective). Escogimos el Paro Agrario de 2013 como caso de estudio porque se produjo una sincronía de movimentos urbanos y rurales inédita y muy relevante. En el Paro Agrario desembocó el 2011, en el que las luchas contra la LeyLleras (cercamiento de libertades digitales) y Ley 30 (privatización de la educación) fueron clave. Interesante la resignificación del hacktivismo y tecnopolítica que se hace desde el contexto colombiano.

El 4 de febrero de 2008 se realizaron marchas de protesta contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en distintas ciudades de Colombia y el mundo, en las que participaron millones de personas. Las manifestaciones, que tuvieron su origen en el evento de Facebook Un millón de voces contra las FARC, fueron celebradas por los grandes medios como una prueba de la efervescencia de las redes sociales digitales. Sin embargo, fueron los grandes medios quienes coordinaron “una campaña con matriz vertical de comunicación masiva y de marketing”1. Los movimientos universitarios, los sectores sociales de oposición del país y sus organizaciones de base estuvieron al margen. Sin embargo, dichos sectores sí participaron en el Homenaje nacional a las víctimas del paramilitarismo, la parapolítica y los crímenes de Estado, una marcha convocada fuerzas sociales “tradicionales de izquierda”2 (08 de marzo de 2008).

Mientras los medios vendían el poder de las redes sociales, algunos procesos sociales de Colombia comenzaban a innovar con prácticas colectivas de carácter disruptivo. Los pueblos indígenas del valle Cauca convocaron el 12 de octubre de 2008 un encuentro para discutir cómo afectaban a sus territorios la guerra contra las FARC o el impacto del Tratado de Libre Comercio, entre otros asuntos. Esta iniciativa, adoptó el nombre de Minga Indígena, en alusión al mecanismo colectivo quechua minga3. La Minga, a la que sumaron decenas de movimientos, se transformó en una marcha que recorrió Colombia y llegó a la Universidad Nacional a finales de noviembre de 2008. De la convivencia de los movimientos estudiantiles bobogotanos con los pueblos indígenas surgió el libro Ciudadanías en escena: performance y derechos culturales en Colombia4, que destacaba la influencia de los pueblos ancestrales en los nuevos nuevos movimientos. Algunos activistas que participaron en la Minga destacan que fue “el acontecimiento fundamental en la transformación de las formas de organización y acción social”5 o que “una fogata es más efectiva para generar congregación, diálogo y participación que un post en una red social”6 .

Durante la campaña presidencial de 2010, los grandes medios de comunicación responsabilizaron a las redes sociales digitales de la irrupción del candidato ecologista Antanas Mockus. Sin embargo, la Ola Verde no consiguió que Mockus ganase las elecciones, evindenciando una “sobreestimación de las redes sociales”7. Los super héroes de la movilización8 eran los actores sociales tradicionales. La convivencia de diferentes actores y causas en la Minga dio pie al nacimiento del Congreso de los Pueblos (12 de octubre de 2010) y la Marcha Patriota (21 de abril de 2012). Hasta el momento, en Colombia no había ruptura entre las luchas históricas y las de nuevo cuño, sino “una nueva generación que ha aprendido de sus mayores, que respeta el procesos históricos y los sitúa a nuestros tiempos”9. Las movilizaciones de los años 2011 y2013 (especialmente el Paro Agrario) visibilizaron esa convivencia de resistencias territoriales y anticapitalistas, especialmente las campesinas, con nuevas explosiones cocinadas en las redes sociales digitales.

Desde inicio de abril de 2011, @IsaacHacksimov, un influyente nodo hacker de la twittosfera española, comenzó a compartir la resistencia contra la Ley Sinde de España (recorte de derechos digitales) con el hashtag #LeyLleras (proyecto de ley colombiano similar al español). A su vez, el colectivo español Hacktivistas compartió en el LabSurLab de Medellín las campañas que desarrollaron contra la ley Sinde y contra la SGAE que desembocaron en el 15M. En el diálogo con el resto de participantes del LabSurLab y con nodos colombianos surgieron iniciativas como RedPatodos.co, “un grupo de organización horizontal”. La capacidad de hacer activismo digital en resistencia a la #LeyLleras, que acabó cayendo al presentar problemas de forma, “fue pionera en Colombia”10. También generó un ambiente de encuentro de muchos activistas que hacía años pensaban extrapolar el modelo del software libre y la ética hacker a modelos educativos y formas de participación como el LabSurLab, Hackbo, PlatoHedro, Fundación Casa del Bosque, Dorkbot,Medellin Wirelees, Pixelazo o La Mecha Libertaria, entre muchos otros.

Las revueltas globales del año 2011 dialogaron con los dos procesos colombianos del año: luchas contra la LeyLleras y movimientos estudiantiles contra la Ley 30. Cuentas de Twitter como @IndignadosCol o @Anonymous_Co (Anonymous Colombia) eran apenas la punta del iceberg de un nuevo ecosistema donde el imaginario de “los indignados”, del hacktivismo o de las filtraciones de Wikileaks irrumpía con fuerza.

El movimiento de ocupación global del 2011 y la posibilidad de seguir en directo la acampada de la puerta del Sol de Madrid”11 influyeron en las formas de protesta durante las campañas de los estudiantes de 2011. Sin embargo, la infraestructura y estrategias tecnológicas no fueron la mayor novedad. La Mesa Amplia Nacional (MANE), la estructura estudiantil que surgió ese año liderada por los Hijos de la Minga, “tenía un sistema precario tecnológico y nunca logró una estrategia de comunicación nacional”12. Algunos medios alternativos apuntaban la influencia de los Indignados de España en la “organización asamblearia, la dirección colectiva y los consensos”13. La auto convocatoria descentralizada y el formato abierto de las manifestaciones, no restringido a imaginarios de la izquierda clásica, fueron innnovaciones importantes14.

Al mismo tiempo, el legado y espíritu de la Minga Indígena conectó la lucha estudiantil con los movimientos sociales del país, cuyos líderes llegaron a definir la universidad como “territorio común de las comunidades indígenas, campesinas y urbanas”15. Las protestas de 2011 hicieron que se rompiera la barrera entre los estudiantes de la universidad pública y la privada. Los estudiantes consiguieron desplegar una narrativa agregadora y atractiva que provocó la convivencia de los movimientos más organizados y los más espontáneos16. Los formatos lúdicos de la protestas como el besatón, el abrazatón (besos y abrazos colectivos) o flash mobs en centros comerciales ayudaron a la sensibilización de la sociedad. Esta unión intersectorial y pluriclasista ayudó a tumbar la Ley 30, que cortaba recursos a las universidades públicas.

El estudio realizado para el presente informe analiza datos extraídos de Twitter relacionados con los principales hashtags vinculados al Paro Agrario entre el 30/05/2012 y el 15/05/2015. La imposición de compra de semillas extranjeras (recogido Tratado de Libre Comercio (TLC)) encendió revueltas en el interior país. Los sectores agrarios convocaron un paro agrario para el 19 de agosto de 2013, al que se sumaron plataformas como la Marcha Patriótica y el Congreso de los Pueblos. Las redes sociales digitales visibilizaron la dura represión de las revueltas, provocando un gran flujo de contenido digital. El 98,2% de las cuentas de Twitter que participaron en el Paro Agrario eran “cuentas ciudadanas”, no relacionadas con cuestiones agrarias17. El estudio revela que incluso algunas hinchadas de de fútbol (Hinchas de Santa Fe) o cuentas oficiales de equipos (Millonarios FC) se politizaron y apoyaron el Paro Agrario.

La topología de la red de los datos obtenidos sobre el Paro Agrario de Colombia refleja una conversación partida, en la que las dos principales comunidades no dialogan entre sí. Los clusters (conjunto de nodos) reflejan la división de la sociedad colombiana. De un lado (color cián) está la red de los convocantes, la Marcha Patriota (@MarchaPatriota), el Congreso de los Pueblos (@C_Pueblos), el ecosistema del partido político Polo Democrático, medios o periodistas independientes y representantes de los sectores agrícolas. En dicha comunidad se produjo un inédito diálogo interterritorial e intersectorial importante, probado por la incorporación de la Mesa Amplia Nacional (@manecolombia).

La otra gran comunidad (coloreada en rojo) está tejida alrededor de la cuenta de Juan Manuel Santos (@JuanManSantos), presidente de Colombia, de los grandes medios de comunicación o instituciones. Cabría destacar que algunos nodos pobres (pocos seguidores) fueron clave en la conexión e intermediación (parámetro betweenness centrality). Al mismo tiempo, la comunidad existente alrededor de la periodista de izquierda Luz Marina Lopeza (@Koskita), tiene muchos nodos internacionales. En dicha conversación participaron perfiles habituales en las revueltas globales y cuentas de Venezuela (alineadas con el chavismo), México, Ecuador, España o Italia, entre otros. A pesar de que la relación entre las nuevas causas y las luchas históricas no es fluida y de que “no se ve claro el surgimiento de un movimiento realmente nuevo en el panorama político”18, el Paro Agrario suposo una magnífica sincronía transversal entre el campo y la ciudad, entre los entornos digitales y los territorios. A su vez, el desplazamiento de población rural hacia las grandes ciudades está provocando una rápida digitalización. El 61,6% de los colombianos tenía acceso a Internet en 201419. A su vez, existen 92,5 20celulares por cada cien habitantes y un elevado uso de Internet móvil.

La retroalimentación de las dinámicas on / off de la secuencia Minga – Congreso de los Pueblos – Ley Lleras – revueltas estudiantiles -Paro Agrario es una de las principales innovaciones del ecosistema social colombiano. Dichas prácticas provocan también reconfiguraciones teóricas. Algunos actores entienden la tecnopolítica como “un conjunto de análisis críticos para identificar relaciones de poder y cómo éstas inciden sobre nuestra soberanía tecnológica y libertades”. El hacktivismo, entendido por dichos agentes21 como “el uso de medios tecnológicos para impulsar causas”, tendría en el Paro Agrario su mayor ejemplo.

1 Fundación Casa del Bosque (2015), entrevista colectiva con la fundación

2 Ibidem

3 Gutiérrez, B (2012) “El pasado 2.0 de la América prehispánica” http://bit.ly/1fgO5cX

4 Vignolo, P (2009), Ciudadanías en escena: performance y derechos culturales en Colombia, Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.

5 Avendaño, T (2015), entrevista con la activista, participante de LabSurLab

6 Entrevistas con un activista digital colombiano que prefiere mantenerse en el anonimato.

7 Fundación Casa del Bosque (2015), entrevista colectiva con la fundación

8 Bermúdez, A (2013), “Los súper poderosos de la movilización social” http://bit.ly/1IsA3vS

9 Fundación Casa del Bosque (2015), entrevista colectiva con la fundación

10 Saenz, P y Botero, C (2015), entrevista con las autoras

11 Avendaño, T (2015), entrevista con la autora

12 Fundación Casa del Bosque (2015), entrevista colectiva con la fundación

13 Sánchez, D (2011) “Estos pelados están haciendo cosas nuevas muy bacanas” http://bit.ly/1MC0oeE

14 Avendaño, T (2015), entrevista con la autora

15 Rodríguez, C y Díaz Molina, A (2013), El sur de la Universidad (minuto 28.45)

16 Rodríguez, C y Díaz Molina, A (2013), El sur de la Universidad (documental): 1h 26m 30 s

17 Informe sobre el “Paro Agrario” de la #BrigadaDigital http://merideangroup.com/paroagrario/

18 Arteaga, J (2015), entrevista con el autor

19 Estudio de países http://bit.ly/1dL20qo

20 Informe Everis (2011) http://bit.ly/1H6RfWC

21 Ibidem

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