Cristian León: «Los políticos usan las redes como un canal unidireccional»

5 years ago by in #tecnopolíticaLATAM Tagged: , , , , , , ,
Desde La Paz, el boliviano Cristian León observa e investiga cómo Internet y la cultura de red están modificando los procesos sociales del continente. Observa, con cierta frustación, como el sistema político y social de Bolivia se acopla con lentitud a los nuevos paradigmas. Crítica especialmente cómo los partidos políticos lidian con el diálogo en las redes digitales: «Los candidatos las usan (las redes digitales) como un canal unidireccional, sólo para mostrar sus mensajes, sus fotos de campaña, pero no para dialogar con la ciudadanía ni trabajar en conjunto. Es más, cuando ciudadanos intentaban crear cuentas de apoyo, se vio casos en la cual los partidos las desconocieron por no ser oficiales y pidieron su cierre, pese a que les hacían buena campaña».
De profesión politólogo, Cristian León es investigador en Tecnología y sociedad del Centro de Investigaciones Sociales de la Vicepresidencia de Bolivia (CIS) y en el Think Tank latinoamericano Asuntos del Sur. Ha trabajado en análisis de campañas electorales en redes sociales para el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en gestión de proyectos TIC y en estudios de conflictos sociales para la Fundación UNIR Bolivia.  con maestría en desarrollo.

Esta breve entrevista se realizó por correo electrónico y forma parte del proceso de investigación #tecnopolíticaLATAM que realizo para OXFAM.

¿Cuáles son los principales frentes de luchas en los últimos años en Bolivia?

Han habido muchos frentes de lucha pues de por sí la sociedad boliviana ha internalizado el conflicto, y la protesta, cómo un medio legítimo para resolver problemas. Es decir, el conflicto no es visto como algo malo, ni en relación a la violencia, sino como una manifestación ciudadana más (Para esto ver los informes de la Fundación UNIR Bolivia y CERES). De todos, el último gran frente de lucha nacional fue sin duda la marcha en defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure (TIPNIS), este tuvo incluso una gran repercusión internacional con la petición de firmas en AVAAZ; luego tienes luchas más regionalizadas, demasiadas y dependiendo la problemática que afecta cada departamento. En el eje central, lo que vendría a hacer La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, es decir las ciudades más grandes, la sociedad se ha manifestado sobre todo por el tema de transporte urbano e inseguridad ciudadana; en la zona más occidental, existieron muchos conflictos por toma de minas, estos fueron extremadamente violentos; en la zona oriental, se suscitan luchas en torno a gobernabilidad en municipios, es decir, cambio de Alcaldes, y también pugnas por tierras. Ahora, estos no tuvieron un correlato en la web, sólo se manifestaron analógicamente, con excepción del TIPNIS, y una que otra marcha en protesta por la inseguridad, especialmente repudiando el incremento de cifras de trata y tráfico de personas y casos de feminicidio.

Otros frentes de lucha que si bien no han sido muy importantes en cuanto a adhesión de la ciudadanía, pero si tuvieron cierta fuerza en la red, fueron: el rechazo al machismo en las últimas campañas electorales, con el hashtag #machistasfueradelaslistas, esto debido a actos y declaraciones de candidatos que mostraban una clara posición misógina; la demanda por un mejor servicio de internet a precios accesibles, la cual ha sido canalizada por el grupo Mas y mejor internet para Bolivia: aquí hubo un movimiento muy interesante a raíz de que una operadora sacó del mercado un paquete de 300megas por 3 Bs- 0.4 dólares, lo cual movilizó a muchos usuarios; el movimiento se llamaba «Vuelven los 300 o me voy yo»; el pedido de una Ley de protección a los animales (no tiene un hashtag fuerte, pero si eventos en Facebook muy exitosos); y #despenalizaciondelabortoya, el cual fue un movimiento mucho más pequeño de feministas. Ninguno, sin embargo, es suficientemente fuerte como para lograr generar una atención mediática mayor.

¿Cómo dialogan las diferentes causas sociales y políticas? ¿Existe transversalidad en dichas causas?

La verdad es que no existe transversalidad. Esto es algo que se analizó en la Fundación UNIR Bolivia, y es que existen muchos conflictos y protestas, pero generalmente no hay una agregación de demandas, es decir, sumatoria de distintos frentes, ni artículación de actores en pos de un sólo frente de lucha. Es decir, el conflicto es mayormente sectorializado. El diálogo entre diferentes causas sociales sólo se dio con respecto al conflicto del TIPNIS, en el cual se involucraron distintos tipos de actores sociales en marchas de apoyo a los indígenas, y cuando el Gobierno decretó el retiro de subvenciones a la gasolina, lo que pudo haber causado una inflación de precios ante la especulación. En el primer caso, la defensa del medio ambiente fue un importante cohesionador de movimientos, y en el segundo, la afectación a la economía de los hogares. La inexistencia de transversalidad quizás se debe a que, por debajo de las capas sociales, todavía no se ha acumulado una excesiva frustración política o económica, es decir, hay una cierta aceptación de la actual situación del país. Esto no pasó por ejemplo el año 2003, en el cual hubo una severa crisis política que se detonó con un aspecto más bien no tan fragmentador, la decisión de exportar gas por Chile, pero que en sí arrastraba todo la frustración de años de bajos niveles de aceptación a los gobiernos, malestar social debido a las políticas de ajuste económico…

¿Hasta qué punto las redes sociales y los medios digitales (blogs, plataformas) son relevantes en la Bolivia actual?

Hay una gran relevancia pero no es política. Según cifras, el internet ya ha penetrado al 50% de la población, y sólo Facebook, al 30-35%. La gente usa redes sociales, accede a medios digitales y se informa por estos, y de acuerdo algunas encuestas que se sacaron, lo que ve y la información que accede, influye en sus decisiones. El consumo es mayormente cultural y comercial, por lo que las redes todavía no son un medio de lucha. Lo que sí se ha observado es que si bien las redes no sirven tanto para la organización y la lucha política, si sirven para la manifestación de malestares, de opiniones y perspectivas. Los casos más interesantes para estudiar la actual sociedad boliviana se han dado justamente en Facebook; en el caso de un conflicto de transportes, se pudo constatar no tanto la demanda por un mejor servicio sino la estigmatización de los trabajadores de este rubro como poco instruidos, escasos de higiene y su pertenencia a una clase social mestiza «chola»; también con respecto a la defensa de la musica y bailes folklóricos, las personas se fragmentaron entre aquellos más chauvinisitas y nacionalistas, y otros sectores mas globalizados que defienden cierto discurso de modernidad. Suman y suman los casos donde, a partir de las redes, la gente se enfrenta con la misma gente a partir de sus fracturas históricas, las cuales desnudan la vigencia de racismos, nacionalismos y un agudo machismo.

¿Cuál es la relación entre los movimientos sociales tradicionales y los de nueva cuña? ¿Y con las estructuras políticas en general, cómo es el diálogo?

No hay una relación clara o específica. Los movimientos sociales tradicionales prácticamente no quieren adaptarse a los mecanismos, principios y visiones de los nuevos movimientos, que son más juveniles, que usan internet, que piensan desde las redes y defienden enfoques de apertura, colaboración, etc. Entonces, los antiguos movimientos sociales siguen haciendo la política de siempre, por que además les funciona y por qué saben que la mayoría de la población sigue usando los canales analógicos, y más bien algunos miran con un poco de desden las nuevas plataformas. Esto ha sido algo evidenciable en las dos últimas campañas electorales, en las cuales se pensó que las redes iban a jugar un papel trascedental, pero no fue así. Los candidatos las usan como un canal unidireccional, sólo para mostrar sus mensajes, sus fotos de campaña, pero no para dialogar con la ciudadanía ni trabajar en conjunto. Es más, cuando ciudadanos intentaban crear cuentas de apoyo, se vio casos en la cual los partidos las desconocieron por no ser oficiales y pidieron su cierre, pese a que les hacían buena campaña. En Bolivia, por ende, se viven aún dos tiempos: uno analógico y otro digital. De vez en cuando se tienden puentes, como fue el caso del TIPNIS, pero la mayoría del tiempo parecen estar a dos ritmos distintos.

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