La innovación como poesía y código

1 year ago by in Innovación Tagged: , , , ,

Hace unas semanas me enviaron un cuestionario sobre liderazgo e innovación política. Forman parte de la investigación de un amigo argentino realiza para una supra organización que engloba a todos los países de América Latina. Respondí en corto. Pero mis respuestas pretendían desplazar la investigación a otros márgenes, desordenar, imaginar otros caminos. Tras repasarlas, corregirlas y ampliarlas un poco, las comparto por aquí.

1.¿Qué tipo de perfil cree que tiene el líder del Siglo XXI? ¿Podrías mencionar sus características?

Yo entraría a cuestionar directamente la necesidad de tener “líderes” o la definición del liderato. Hoy tuiteé este post de Juan Freire que me gustó mucho: “estar loco y tener ritmo y vida interior”. Si el liderazgo es esto, podría llegar a comprar. Destacaría esta frase: “Con tanto empeño en aprender, consejos, gurús, manuales … en ocasiones alguien puede tener la falsa impresión de que crear, liderar o emprender se reduce a una cuestión técnica. (…) Pero no es así; estar loco y tener ritmo y vida interior son esenciales para crear algo realmente especial y relevante”.
Creo que necesitamos más mediadores, más articuladores, más conectores. Y menos líderes, por lo menos “líderes” entendidos de la forma clásica. Me interesa más alguien que teje red y genera espacios de convivencia comunes (sean digitales o analógicos) que un líder político al uso. Me interesa más alguien que consigue inventar espacios para ser habitados, espacios que sean base de relatos colectivos inspiradores. O un contador de historias que abre una polifonía de juegos infinitos que continúan en los otros. O alguien que planea perder el control de un proceso, pero que no tiene miedo porque crea previamente el tono, la arquitectura del diálogo, el imaginario….

2. ¿Qué herramientas debería saber usar?

Creo que más que herramientas, debería tener capacidad de escucha, de aprendizaje, curiosidad y capacidad mediadora. Tener cierta visión narrativa y simbólica me parece algo clave. Y debería demostrar también capacidad para cambiar de idea.

3. ¿Qué tipo de formación (académica o técnica) cree que debería tener el líder del Siglo XXI?

Estamos en la era de los “amateurs”, los hackers son los científicos y los ilustrados del siglo XXI. El aprendizaje informal puede ser más importante que el informal en la formación de una persona. Tendemos a dar más valor a los formados en ciencias sociales, y a lo mejor deberíamos combinar poesía y código, o sea, sensibilidad y capacidad de generar arquitecturas comunes para redes de personas, voluntad de inventar cosmovisiones propias para una época y conocimiento metodológico para construir espacios de encuentro. También me encantan las personas que tienen una formación y trabajan en algo radicalmente diferente. Pensemos en Hakin Bey que estudió el sufismo en Irán y la organización de los piratas del siglo XVII y escribió una de las biblias del mundo hacker, Zona Autónoma Temporal (TAZ).

4.¿Qué tipo de perfiles cree usted que es preciso priorizar en el acceso a capacitación para fortalecer las capacidades de innovación política en la sociedad latinoamericana? ¿Debemos pensar en líderes políticos o sociales? ¿Porqué?

Me gusta maś hablar de innovación social que de innovación política. Entre otras cosas porque muchas de las cosas que son despreciadas por “no ser políticas”, como ocupar una plaza o activar un huerto urbano, son profundamente políticas. Pepe Mujica, ex presidente de Uruguay, regando plantas en su casa de Montevideo es un maestro político profundamente inspirador. Más que muchos senadores con doctorados. De cualquier manera, el mercado y el sistema político son especialmente ágiles para robar narrativas. A estas alturas, “Innovación social” puede significar nada o algo muy similar a la “economía solidaria” del siglo XX. Me gusta el concepto de “innovación disruptiva” y maś todavía la “disrupcción”. La destrucción creativa tiene su poética también.

5. ¿Podría mencionarnos experiencias, proyectos, programas u otros de capacitación en formación política en latinoamérica que conoce y considera positivas?

No confío en los procesos institucionales de formación política o en las escuelas de líderes, ya sean empresariales o políticos. Años de trabajo en red, en las calles y en Internet, es una mejor escuela.

6. ¿Qué metodologías pedagógicas o modelos de enseñanzas (online u offline) y qué formatos cree que son mejores para la capacitación de líderes, activistas y políticos?

Me gusta el concepto de La ciudad del aprendizaje. Escribí este post hace tiempo, inspirado por el trabajo de Doménico di Siena. También me gusta mucho la idea de “la educación expandida” (recomendable el libro publicado por Zemos98).

7.¿Qué tan efectiva le resulta usted la capacitación virtual y qué pierde en relación a la capacitación presencial?

Sin duda que para mí lo ideal es una mezcla de las dos. La virtual es importantísima, hoy  día podemos aprender más solos online que con profesores. De cualquier manera, las metodologías presenciales pueden jugar un rol importante o todo lo contrario. Si lo presencial es un encuentro profesor-alumno, con mensajes unidireccionales y en el que la convivencia y co-aprendizaje son inexistentes, a lo mejor no me interesa. O sí: no creo tampoco que haya que ser radical en el horizontalismo. Yo aprendo a veces escuchando una conferencia máster de alguien, otras veces escuchando una asamblea vecinal.

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