Las mil caras de Anonymous

11 months ago by in Remix Tagged: , , , , ,

Hay libros que se se escriben para ser leídos y otros que el autor escribe para entenderse a si mismo. Hay libros que quieren reflejar un paisaje y otros que intentan describir una fotografía en la que el que escribe está dentro. Hay libros escritos por observadores que mantienen la distancia y hay libros en los que el que narra es a la vez protagonista, porque de alguna manera está dentro.  Las mil caras de Anonymous, de la estadounidense Gabriela Colleman, forma parte de la segunda opción de libro de las frases anteriores. Un libro riguroso, con perspectiva académica y antropológica, pero un libro con emoción activista y mirada de insider. Pocos libros describen el fenómeno Anonymous con tan rigurosidad y visión.

Aprovecho que el libro acaba de ser editado en español por Arpa Editores, para recomendarlo en el mismísimo Día del Libro, Sant Jordi mediante. Conozco lo suficiente la identidad colectiva, nombre múltiple o movimiento distribuido Anonymous como para valorar el ensayo de Coleman. Los grandes medios de comunicación, los poderes fácticos y el activismo clásico basado en estructuras nítidas y liderazgos personalistas suelen malinterpretar a Anonymous. No lo entienden. Y es que no es fácil comprenderlo.

Para entender a Anonymous hay que sumergirse, escuchar la polifonía Anonymous sin prejuicios. Hay que conocer los ecosistemas tecnológicos donde surge la identidad colectiva, abierta y mutable de Anonymous. Y hay pasearse sin miedo por el nuevo campo mitológico abierto por Anonymous, un relato épico inacabado, apropiable por cualquiera. Podría hacer una sesuda crítica de Las mil caras de Anonymous. Pero prefiero hacer algo más acorde con el objeto de la investigación – acción de Coleman. He copiado todos los subrayados que hice a mano en mi ejemplar de papel y los he volcado en este post. El orden de los extractos que destaco es personal, para añadir algo de remezcla e apropiación al nuevo texto.

Anonymoussubrayado

(Anonymous) No se trataba de un laberinto estático como el que Dédalo construyó en Creta para alojar al Minotauro. Era un mecanismo infinito que operaba un hermético bucle recurrente en el que los laberintos creaban laberintos que creaban laberintos. Anonymous está compuesto de personas que deciden juntas y por separado tomar cartas en el asunto. Anonymous tiende a renunciar a los rídidos códigos normativos en favor de respuestas oportunas y basadas en hechos. La adopción por parte de Anonymous de la multiplicidad, el secretismo y el engaño contribuye a que sea especificamente difícil de estudiarlo y entenderlo. Anonymous asegura el misterio: esto representa en sí mismo un acto político radical.

Ningún grupo ni persona puede reclamar la propiedad legal del nombre Anonymous, mucho menos de sus iconos e imágenes. Es igualmente probable que Anonymous haya llegado tan lejos precisamente porque no tenía ningún jefe alrededor que le señalara un destino fijo. Ahora se ha convertido en la “marca antimarca” por antonomasia. Anonymous está animado por un espíritu de desviación humorística, trabaja a través de diversos órganos técnicos (como el IRC), reposa sobre una ética anti famoseo e interviene políticamente de maneras asombrosamente ricas y variadas. Anonymous ha adoptado un símbolo popularizado por por Hollywood (máscara de Guy Fawkes) y lo ha convertido en revolucionario. Es un excelente ejemplo de contramercantilización, un fenómeno poco frecuente.

Anonymous es un colectivo críptico que nos obliga a trabajar y bailar con los restos y fragmentos que nos muestra, deja mucho a la imaginación. Aunque se trata de un colectivo inestable, lo que empezó como una red de trolls se ha convertido en un manantial de insurgencia online. Anonymous se convirtió en un símbolo generalizado para la disención. Anonymous tiene una excelente posición para la resurrección y la reinvención.

Anonymous no es un club de los chicos estadouidenses blancos de clase media que todo el mundo imagina. Gracias al ocultamiento de marcadores de identidad personal, como etnia, clase y edad, se abren todo tipo de posibilidades. Anonymous actúa para descolonizar hábitos de subjetividad: se atreve a descolonizar hábitos de subjetividad profundamente arraigados: se atreve a avanzar hacia un bien colectivo sin la necesidad del reconocimiento personal y la promoción de una marca personal. El enmascaramiento puede permitir también una ética de la interacción y de estar-en-el-mundo positiva y constructiva que contrarreste los intereses estatales, corporativos y coloniales.

La confidencialidad nivela el campo de juego. El hecho de que sepamos que Anonymous es falible es valioso en sí mismo. Un fuego pequeño necesita una atención constante. Una hoguera puede arder sola. Una conflagración se propaga.

Desde la distancia es como observar la aurora boral, una silenciosa pero mítica batalla de dioses y embaucadores que se libra en el cielo nocturno, un cielo aún fascinante porque todo el mundo lo puede contemplar.

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