Pedro Kumamoto: “Es importante construir posturas de diálogo, no de militante”

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Publicado el 09/04/2016 en El Diagonal

El movimiento Wikipolítica, sin recursos económicos, consiguió ganar en 2015 el conservador distrito 10 del Estado de Jalisco con un programa progresista

Pedro Kumamoto tiene verbo afilado y una versátil habilidad discursiva. Sus referencias son dispares, cruzadas, globales / locales: el 15M y Evo Morales, el zapatismo y Ada Colau, Podemos y Occupy Wall Street. Y sobre todo, #YoSoy132, el movimiento mexicano que surgió en 2012. Pedro Kumamoto tiene 26 años recién cumplidos y es el primer diputado mexicano que accedió al cargo gracias a la ley de candidaturas independientes. Kumamoto, descendiente de japoneses, es el corazón y voz del movimiento Wikipolítica, que el año pasado conquistó el cargo de diputado en el Estado de Jalisco. Un detalle importante: Wikipolítica ganó, sin recursos económicos para la campaña, en el conservador distrito 10 de Jalisco, con un programa progresista.

Desde Guadalajara, para muchos el Silicon Valley mexicano, Kumamoto sueña con pensar el mundo desde un “globalismo municipalista, no desde Estados nación”. Y pretende incidir no apenas en las competencias estatales, sino en la ciudad. Además, Pedro Kumamoto no tiene claro que Wikipolítica vaya a convertirse en un partido político ni que vaya a ser algo exclusivamente institucional. “En una de esa nos transformamos de nuevo en un movimiento social”, asegura Pedro. De momento, trabajan temas de transparencia, participación y derechos cívicos. Planean abrir “centros sociales subersivos”. Y dialogan ya con colectivos, movimientos y políticos de todo el mundo.

¿Cómo comenzaron tus inquietudes activistas, sociales, tecnológicas o políticas? ¿Cómo llegaste a Wikipolítica?

A mí lo que me interesaba era la poesía. Me fui a estudiar cine al Distrito Federal, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). No me aceptan, pero asisto mucho a la ciudad universitaria. Participo en manifestaciones, marchas. Regreso en 2009 a Guadalajara cuando empiezan a construir un puente, el Matute Remos, y se empieza a acampar. Mucha de la gente de la movida nos conocemos ahí. Surgió algo que siempre es fundamental, la confianza.

¿Por qué es tan importante la confianza?

Una acampada genera intimidad. Teníamos que aprender a perder para aprender a ganar. Nos pasaron por encima. Nos avasallaron. Como organizaciones tenemos un monumento a la derrota y eso es muy bello. Ahí me politicé. Dije, acampar no está mal. Frente a la clase gobernante se puede. Me di cuenta de lo maravilloso que es estar en el espacio público. Me volví un radical de la bici. En 2010 entro a la universidad, al ITESO (Universidad Jesuíta de Guadalajara). Me doy cuenta que los movimientos sociales y el espacio público no están desvinculados del arte.

El año 2011 fue el año más global de los últimos tiempos, el año de la Primavera Árabe, del 15M, de Occupy Wall Street, un año en el que nace un nuevo tipo de organización y movilización. ¿Te influyó ese clima global, estabas pendiente?

Sí, claro. Hubo un Occupy Guadalajara, una asamblea por Jalisco. Estuve yendo a todas. Ahora tengo el cabello corto para mimetizarme un poco, pero tenía el cabello largo. La bici. Era poeta (risas).

¿Cómo te afectó el surgimiento del movimiento YoSoy132 en 2012?

Soy electo en mayo de 2012 y YoSoy132 nace más o menos a la par. Con YoSoy132 tenía mucha simpatía. Es un movimiento valioso para la politización de los jóvenes. Aunque en México se ve con malos ojos porque “no logró su objetivo”….

Kumamoto, primer diputado elegido en México sin pertenecer a ningún partido.

Eso le decían al 15M en España y con el tiempo ha marcado cambios profundos. Su evolución “municipalista” conquistó las principales alcaldías del país…

(risas) Que Wikipolítica, una candidatura independiente, haya ganado, se lo debe a YoSoy132. Ganó Peña Nieto en las presidenciales, que es un cabrón. Pero, ¿le estás pidiendo a un movimiento de jóvenes, que tenía 30 días de existencia, que ganara a la estructura más poderosa del país, que se el priismo, con alianza con el narco y el dinero? Perdón, le estás pidiendo imposibles. La revolución de México de 1910, hasta 1917 no generó una constitución, y hubo armas y sangre. Está bien que 132, sin armas ni sangre, tres años después, haya generado tantas cosas.

El valor más importante de estos nuevos movimientos es que genera redes de confianza entre personas que tienen relaciones dispares, asimétricas o inexistentes. Mucha gente me votó porque me veían en las marchas y porque no era un pinche político convencional. Los jóvenes salimos del closet. No se podía decir “me interesa ” la política antes del 132. Te decían, ah, eres corrupto, quieres estar en un partido”. Ahora no.

Hablemos de Wikipolítica. ¿Cómo se fue fraguando? ¿Cómo nació?

Para los cortoplacistas, YoSoy132 perdió. Decían que MORENA, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) o la izquierda radical cooptaron al movimiento. O que se institucionalizó. Yo nunca he sido ultra del “o es todo o es nada”. Pero había este sentimiento de aparente derrota. En el DF, mucha gente se empezó a preguntar, ¿qué tal si hacemos un Wikipartido que no sea izquierda ni derecha, pero que tenga la base de los derechos humanos para espantar a la derecha? Una busqueda de innovación total.

Ahí empezó el proceso del Wikipartido…

En México, tienes apenas un año. Necesitas 220.000 firmas, 20 asambleas con 3.000 personas en distintos Estados. Imposible. Dijimos, lo que queremos es incidir, hay que meterse y dinamitar esas instituciones. Por otro lado, estaba el corazoncito más hippie… ¿vamos a dejar todo lo demás? Y fue, no. Somos una organización que puede ir a una marcha altermundista, pero también quiere impactar en las políticas públicas. Podemos trabajar con académicos o con bandas subversivas. Decidimos utilizar lo institucional, pero también lo no institucional. Hace un año dijimos, vamos a lanzar una candidatura independiente. Nos llamaron loquitos. A finales de 2014, acababa de surgir el derecho de candidaturas independientes en Jalisco. Pedían el 2% del electorado de tu distrito, ciudad. Necesitábamos 5.500 firmas.

Entonces, Wikipolítica es posterior al Wikipartido. Y no estaba claro que iba a ser electoral

La conversación duró un año y medio, que si entramos o no entramos, porque le estamos dando bola a un sistema que está muerto, decíamos. Si fuéramos pragmáticos habríamos sido un partido político desde el primer día. Pero no lo somos.

Entonces, ¿cuándo se dio el salto a la política representativa?

Cuando se empezó a entender que lo importante no era ganar, sino hacer un experimento de democracia. Para nosotros es una lógica de “perdiendo vamos a ganar”. Tenemos que ganar políticamente, perdiendo electoralmente. Lo que queremos hacer es demostrar que se puede hacer política sin derroche de recursos, sin corrupción, de forma transparente, con un buen programa, usando tecnología, tejiendo comunidad local.

¿Hubo alguna referencia latinoamericana o global para Wikipolítica?

En ese momento, Podemos no existía, pero sabíamos sobre la efervescencia de Madrid. Tuvimos contacto con el Wikipartido de España [Partido X], pero no nos gustaba cómo se organizaban. Nos dimos cuenta éramos una organización que reivindicaba derechos sociales y políticos con tecnología. Lo tecnológico no es algo prioritario frente al género, la participación o a la sostenibilidad. Trabajamos para ser una organización holística que tiene al centro la participación ciudadana. La falta de participación de dentro de las instituciones genera una oligarquía plebiscitaria.

Supongo que tenían ubicado al Partido de la Red de Argentina…

Nos emocionó un chido. Pero también nos remitimos a movimientos como el zapatismo o los movimientos de masas que generó Evo Morales, porque la tecnología no lo es todo. Occupy Wall Street nos ayudó. YoSoy132 era nuestro referente. Barcelona en Comú nos llamó la atención. Queríamos hacer algo como el Partido de la Red, sí. Éramos 12 o 15 personas. Cuando decimos que Wikipolítica eramos unos cuantos en un desmadre, era eso. Y conseguimos un desmadrote.

La campaña electoral de Wikipolítica fue muy elogiada. ¿Cómo se llegó al lema “ocupar la ciudad, habitar la política”? ¿Cómo fue la campaña?

Con mucho trabajo previo, con claridad de objetivos. Todo viene de lluvias de ideas que habían surgido en Wikipolítica, pero que no fueron pensadas para una campaña. Teníamos que romper con la imagen del político que “ya ganó”. Nos tuvimos que abrir, y dijimos, “no somos tan fuertes”, vente a pedir firmas con nosotros. Fue la locura. A nadie se le pagó nada. Logramos 8.500, unas 8.000 válidas.

¿Por qué se escogió el distrito 10 de Jalisco, conservador y de clase media alta?

Es el que tiene más índice de penetración de Internet. Además, tiene un voto diferenciado, pueden votar a un partido al Estado y a otro al gobierno Federal. Además, es el distrito donde vivimos, la gente te conoce del parque, de la escuela. Nos dijeron que era candidato tres horas antes de que comenzar la campaña.

¿Por qué?

Las autoridades jugaron mucho contra nosotros. Lo que pasó es que creció la notoriedad de la campaña porque se presentó Lagrimita, un payaso que tiene muy mala reputación. A los dos candidatos independientes nos volvieron dos polos: Lagrimita, que no tiene propuestas, y nosotros, los chavos idealistas que no tienen dinero. Nos benefició. Obviamente, teníamos cierta legitimidad, habíamos participado en movimientos sociales y algunos académicos hablaban bien de nosotros.

¿Qué respondías cuando te preguntaban en las entrevistas de los medios si eras de izquierda o de derecha?

Yo decía, esta iniciativa no es de izquierdas o de derechas porque tenemos un programa con propuestas concretas. Les explicaba que las iniciativas provenían de la inteligencia colectiva, procesadas por un grupo de expertos, y no buscábamos un espacio monolítico ideológico y sí un espacio que resolviera programáticamente cuestiones. A la gente de derecha, la participación ciudadana le puede interesar por la eficiencia del Estado. A la izquierda, por reivindicar el empoderamiento de personas.

Y ahora que ya ganaste, viendo el programa, ¿no se decanta hacia lo progresista?

Si, totalmente

Pero evitaste la cuestión del aborto antes de las elecciones…

Fui el único candidato que no se posicionó contra el aborto. Para nosotros es importante construir posturas de diálogo, no de militante. Yo, como persona, estoy a favor del aborto. Yo decía que me proponía como un puente de diálogo, porque no lo hemos dialogado lo suficiente.

A todos los nuevos partidos se les exige un carnet de ideología para hacerles perder votos. Pablo Iglesias también dice “yo soy de izquierdas”, pero Podemos “es otra cosa”. ¿Tener un imaginario wiki y un método más abierto es una ventaja o una desventaja?

Puede ser ventaja o desventaja. Nos convertimos en un boom mediático porque pensaban que no íbamos a ganar. Si nos hubieran visto como a Podemos, nos habrían dado con el mazo desde el principio. No nos atacaron tanto. Aparte, mi distrito es muy conservador. Era muy complicado. Soy joven, moreno, de izquierdas… lo opuesto a lo que es mi distrito, clase media alta, blanca.

¿Y cómo se ganó en un distrito conservador con un programa progresista? ¿Con qué receta? Muchos personas del mundo la querrían para ellos…

Porque fuimos honestos. Las habilidades discursivas que tienes que adquirir dentro de un proceso wiki ayudan. Cuando llegas a un lugar muy conservador, te explicas, buscas similitudes. Llevamos la idea de construir comunidad. Cuando te preguntan, ¿y qué sobre el matrimonio gay? Digo: estoy a favor. Y dicen, bueno, no pasa nada.

Casi todo se puede dirimir con discurso, con planteamientos concretos, con sensatez. Al no tener un faro ideológico pueden pasar dos cosas: que te puedas perder o que construyas verdades muy diversas con personas muy diversas. Si las ideologías acaban enmarcando toda tu actividad se pierde una riqueza impresionante. Necesitamos otro marco de toma de decisiones que consolide los derechos y acabe con la inequidad.

¿Y ahora qué? Ya habéis ganado. Háblame de planes, proyectos..

En algunas cosas tenemos claridad, en otras no. Queremos ser la diputación más profesional técnicamente hablando. Ética e innovadora en el aspecto jurídico. Por otro lado, queremos crear un modelo de gobernanza, despertar a la gente, hacer trabajo comunitario, participar en el espacio público. O sea, que mis propuestas cambien la vida de las personas. Que toda la información que estemos generando, sea abierta y manipulable. El objetivo es tener una metodología de obtención y rendición de cuentas.

O sea, quieres desmadrar la política…

Queremos tener un centro para eso, un poco como las “casas moradas” de Podemos. Una casa comunitaria que funcionará como un centro subversivo. Hay una palabra muy bonita en México, el “argüende”. A veces es ser problemático, pero también, estar atento, hacer cosas. El argüendero es el que va a los desmadres. Buscamos ser un espacio pedagógico que facilite el proceso de politización. Pero no estamos seguros de que vayamos a ser siempre parte institucional. Puedes esperar de nosotros una evaluación continúa. Queremos consolidar un sistema de derechos para todos. Muchas cosas son Federales, pero a nivel estatal, podemos replicar, generar programas, facilitar leyes, meterle perspectiva de derechos humanos a leyes que ya existan.

¿Por qué trabajar en líneas en las que no se tiene competencia?

El reto es adaptar lo ejecutivo a lo legislativo, y con mirada municipal. Queremos ser una especie de testigo social. O sea, cuando unos vecinos nos digan: ‘quieren talarnos una avenida’, decir, ‘Pablo Lemus (alcalde de Zapopan), cabrón, ven aquí, tenemos que hablar’.

¿Qué te parece el Movimiento Ciudadano, que acabó con el bipartidimos en Jalisco y ganó 24 alcaldías?

Hay personas muy valiosas y personas impresentables. Es un conglomerado de personas pragmáticas que han decidido ocupar espacios públicos con base a su buena administración, y eso me parece positivo. El primer núcleo era el entorno de Eloy Alfaro, en general, progresistas. Después se abrieron más al centro derecha. Y ahora se ha metido gente de derecha. Son más demócratas que el PRI, pero con reservas…

¿Wikipolítica llegará a disputar alcaldías? Al mismo tiempo, Wikipolítica está expandiéndose por el resto de México. ¿Se está planeando el salto a otros Estados?

Me gusta mucho el concepto que usa Ada Colau sobre feminizar la política. Hay que saber decir no lo sé cuando no se sabe. No sé si vamos a disputar otras cosas, porque no tenemos claro si nuestra acción gubernamental va a modificar el monstruo gubernamental. Podemos hacer más cambios con una casa comunitaria local. Lo maravilloso de Wikipolítica es la ‘liquidez’ o la flexibilidad. Estamos movidos hacia lo institucional pero con ramas o reverberaciones en espacios no gubernamentales. En una de esa nos transformamos de nuevo en un movimiento social.

La desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa abrió una crisis política muy fuerte. Están pasando cosas no previstas. Hay buenas expectativa sobre las candidaturas independientes. Incluso el PRI y el PAN las han tenido que aceptar

Totalmente. Hay una estructura previa, una red de redes, que se pueden configurar para otras cosas, puede ser para un plebiscito, para una diputación independiente o para organizar un festival de movimientos sociales.

En todo el mundo parece que la democracia representativa está algo tocada. Se busca el partido red, el partido movimiento, la estructura del dentro-fuera. ¿Cómo ves las nuevas conexiones globales con otros movimientos similares?

Es romántico e ilusionante pensar que existen estas vinculaciones. ¿80 o 90 urbes del planetas orientadas al bien común? Ojalá sí. Habría que ganarse la confianza, hacer encuentros. Es una idea poderosa, pensarnos desde un globalismo municipalista, no desde Estados nación.

¿Cómo encaja el software libre, la ética hacker, en el día a día de Wikipolítica?

La cultura del software libre, las herramientas, la colaboración, influyen en la política completamente. El modelo de producción tecnológico y sus símbolos repercuten en la política. El conocimiento, cuanto más libre, más conocimiento genera. Es muy importante mantener el código abierto, porque toca directamente el aspecto económico Para nosotros es el día a día. A mí me emociona muchísimo. Espero que consolidemos las herramientas y marcos conceptuales para generar otra política. Tenemos que hacer confluir lo simbólico y las herramientas.

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