¿Qué hay después del final abrupto del fin de la historia?

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Cildo Meireles. Serigrafía “Inserções em circuitos ideológicos: Projeto Coca-Cola”. Colección Museo Nacional del Centro de Arte Reina Sofía. Todos los derechos reservado

Texto escrito por Bernardo Gutiérrez, Carmen Haro y Javier de Rivera en Democracia Abierta

El futuro ya no es lo que era. No está a la altura de las expectativas. Ha perdido el brillo inspirador de aquel siglo XX cargado de utopías. Los horizontes posibles se difuminan. Los sueños acumulados de la modernidad se deshilachan.

Desde que Francis Fukuyama decretase en 1992 El fin de la historia en un libro icónico que preveía un nuevo tiempo en el que las ideologías ya no serían necesarias, emergió un presente amniótico regido apenas por la economía global. El desplome de los gobiernos comunistas, según Fukuyama, consagraba a la democracia liberal como única alternativa.

Y ese pensamiento único, que aplastaba los matices de todas las sublevaciones y utopías, fue construyendo un presente plano sin posibles líneas de fuga. El movimiento punk empezó a colocar a finales de los años setenta la cláusula no future en el futuro mayúsculo de la modernidad.

Y aquel futuro siempre cognoscible, al alcance de la razón, modificable por los antojos y sueños de los hombres, fue desmoronándose bajo la melodía monocorde del neoliberalismo. No future, el fin de la historia, se acabaron las utopías mayúsculas.

En las tres últimas décadas, el neoliberalismo ha transformado el presente en un tiempo fragmentado y replegado sobre sí mismo. Un presente mimetizado con las formas, espacios y subjetividades del capital. Un presente bloqueado, partido, habitado por sujetos sociales dispersos,  incapaces de imaginar.

“La técnica se ha revelado una divinidad despótica, que anula el futuro, transformando el tiempo en repetición, ilimitada generación de fragmentos idénticos”, escribió Franco Berardi BIFO en Después del futuro.

¿Qué hay después del final abrupto del fin de la historia? Si no existe el futuro, ¿qué emergerá tras el fin del presente?

La llegada de la crisis financiera global de 2008 supuso una interrupción del fin de la historia. La brutalidad de la crisis cuestionaba de lleno el pensamiento único y la infalibilidad de la economía. La disminución del bien estar, el aumento de las desigualdades y la escalada de tensiones en todas las regiones del mundo tumban de facto el mito de la eficiencia neoliberal.

Durante la última década, el estruendo del desplome del capitalismo de dirección única se ha hecho ensordecedor. Tanto que el mismísimo Francis Fuyuyama se arrepiente de sus tesis pretéritas y denuncia la incapacidad del neoliberalismo de regir el mundo: “Este periodo prolongado, que empezó con Reagan y Thatcher, en el cual se puso en marcha un set de ideas sobre los beneficios de la desregulación de los mercados, ha tenido un desastroso efecto en muchos sentidos (…)”.

¿Qué hay después del final abrupto del fin de la historia? Si no existe el futuro, ¿qué emergerá tras el fin del presente?

Contradicciones propositivas

El ciclo Seis contradicciones y el fin del presente, ideado por Carlos Prieto y Chema González del Centro de Estudios del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, nació evocando la urgencia de volver a imaginar un horizonte de transformación., nació evocando la urgencia de volver a imaginar un horizonte de transformación. Y por eso llegó de la mano del Grupo de Estudios Críticos (GEC), una interfaz interdisciplinar para agitar el ciclo, una espacio colectivo de pensamiento, creación y acción.

Pensamiento a ras de suelo, procesado de forma colectiva, cocinado en red, multiplicado y adaptado al territorio del sistema-mundo

Cada sesión, protagonizada por ponentes de prestigio internacional, se arropa con un repertorio de lecturas críticas, debates, conferencias, producción colaborativa de contenido, proyecciones de películas, encuentros con movimientos sociales…

Pensamiento a ras de suelo, procesado de forma colectiva, cocinado en red, multiplicado y adaptado al territorio del sistema-mundo.

¿Cómo empezar a imaginar un futuro para este presente despedazado por la precariedad y la dictadura de los algoritmos opacos de las máquinas? ¿Qué inspiraciones pueden nacer en un marco artístico como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía? ¿Cómo hilvanar una red de utopías mínimas para habitar un tiempo donde, como auguran algunos, están volviendo los monstruos de la Europa de entreguerras?

La fotografía S/T, de la Serie Punk de Salvador Costa expuesta en la colección 3 del museo, De la revuelta a la posmodernidad (1962-1982), muestra un cuarto de baño con un retrete sucio y revistas esparcidas.

Una fotografía contradictoria, compuesta con portadas habitadas por cuerpos con pulsión de vida y un retrete con excrementos como metáfora de muerte. Mao Tse Tung consideraba que no todas las contradicciones eran antagonistas. Y que en la lucha de contrarios surge movimiento, creación y solución: “Los contrarios en una contradicción forman una unidad a la vez que luchan entre sí, lo cual impulsa el movimiento y el cambio de las cosas”.

La sociólogo boliviana Silvia Rivera Cusicanqu, en su ensayo Un mundo ch’ixi es posible alerta sobre los problemas inherentes a cualquier síntesis y aboga por habitar la contradicción: “Es necesario trabajar dentro de la contradicción, haciendo de su polaridad el espacio de creación de un tejido intermedio (taypi), una trama que no es ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario, es ambos a la vez”.

Asumimos la contradicción como espacio de oportunidad

Aludiendo a 17 contradicciones y el fin del capitalismo (2014) de David Harvey, asumimos la contradicción como espacio de oportunidad. El ciclo Seis contradicciones y el fin del presente hace suya la metodología de Harvey y emplea el recurso de la contradicción para romper con el tiempo constante y homogéneo de la contemporaneidad neoliberal.

Desde el GEC entendemos que para auscultar posibilidades en un mundo asfixiado por la prolongación ad infinitum del no future no sirven los mapas previos. Como el futuro ha dejado de ser sinónimo de utopía, intentamos desentrañar las complejidades, pliegues y resistencias de nuestro tiempo a partir de las propias contradicciones del neoliberalismo.

Y de las brechas de oportunidades que surgen en esas contradicciones. ¿Qué presentes, qué futuros, qué colectividades, qué imaginaciones, qué afectos nos insinúa el ciclo Seis contradicciones y el fin del presente?

¿Qué lecciones extraemos de este incipiente ciclo?

Inventario de lecciones

Lección 1: Abrir los ojos a la magnitud del espionaje digital 

La obra de Nancy Spero forma parte de la exposición de Guerra y Memoria, que se puede visitar en la sala 104.2 del Museo Reina Sofía, junto con las obras del que fue su marido Leon Golub. Sus obras recogen su compromiso político contra la guerra de Vietnam, que en el caso de Spero cuentan también con una dimensión feminista, destacando el carácter fálico del imperialismo que anima la destrucción bélica.

En Search and Destroy (1977) recoge una expresión del argot militar que expresa la lógica robótica y alienante de la racionalidad orientada a la imposición del poder.

El capitalismo digital nos trae nuevos sistemas de gobierno basados en el análisis masivo de datos, lo que otorga a las corporaciones tecnológicas el poder de controlar la economía e incluso la democracia

En la conferencia y la sesión El capitalismo digital y sus descontentos de Evgeny Morozov aprendimos que, en la era del capitalismo digital, el poder del imperialismo se impone por medio de la lógica impersonal de los algoritmos.

AD06637.jpg Nancy Spero. “Helicóptero y payaso” , de la “Serie de la guerra”. Tinta y gouache sobre papel. Colección Museo Nacional del Centro de Arte Reina Sofía. Todos los derechos reservados.

A su modo, estos algoritmos están también diseñados para “buscar y destruir”, es decir, para explorar sistemáticamente formas de acumular más poder.

Así, el capitalismo digital nos trae nuevos sistemas de gobierno basados en el análisis masivo de datos, lo que otorga a las corporaciones tecnológicas el poder de controlar la economía e incluso la democracia. Solo tomando conciencia de la verdadera magnitud del problema podremos atrevernos a pensar formas audaces para hacerle frente.

Lección 2: La necesidad de subversión

El artista brasileño Cildo Meirelles estampó en 1975 billetes del banco central de Brasil la pregunta “QUEM MATOU HERZOG?”, en referencia al periodista Vladimir Herzog, asesinado ese mismo año por la dictadura militar.

La acción, parte del proyecto Inserções em circuitos ideológicos. Projeto Cédula, exhibido de la Colección 3 del museo, consolidaba un objeto inacabado, eternamente modificable. Y mostraba una subversiva forma D.I.Y. (Do It Yourself) de burlar la censura.

Las redes digitales están modificando profundamente lo que denomina la “infoesfera sensitiva”

Franco Berardi Bifo, durante la conferencia de su sesión Subversión o barbarie. El fin del mundo tal y como lo conocemos, planteó una pregunta clave: ¿podemos transformar nuestro pensamiento crítico en memética mitológica?

Bifo escudriña cómo las señales y los estímulos de la híper producción semiótica de las redes digitales están modificando profundamente lo que denomina la “infoesfera sensitiva”. En su pregunta estaba implícita la respuesta: es posible.

La posibilidad de introducir mensajes y estímulos cargados de pensamiento crítico en la citada infoesfera digital configura una indiscutible y radicalmente nueva subversión.

Lección 3: Nuevas narrativas y cooperativismo

La barcelonesa Colita (Isabel Steva Hernández), fotógrafa y del movimiento feminista español, reflejó en Obreras. Trabajo o Faena los cuerpos femeninos fuera de la norma, del hogar e insertos en las fábricas.

AD06430_1.jpg Fotografía de Colita, serie “Antiféminas”, 1976. Clorobromuro de plata virado al oro sobre papel. Colección Museo Arte Reina Sofía. Todos los derechos reservados.

La colección forma parte de su serie Antiféminas, expuesta en la sala 001.10 del Museo, en la que reflexiona sobre la construcción social de la mujer, muy influenciada por El Segundo Sexo de Beauvoir.

El capitalismo digital invisibiliza a escala global la explotación laboral, de los recursos naturales y de los propios usuarios

En su obra aparecen aquellos cuerpos y personalidades disidentes expulsados del espacio público, del relato histórico y encarnados en mujeres mayores, obreras y prostitutas. Las trabajadoras industriales, explotadas económica, personal y políticamente, eran el eslabón invisible de la cadena de montaje del capitalismo español en 1976.

En 2018, el capitalismo digital invisibiliza a escala global la explotación laboral, de los recursos naturales y de los propios usuarios a través de sus datos y su trabajo no remunerado.

Tiziana Terranova abrió su conferencia dentro de la sesión Sobrexplotados en infrapagados: Trabajo gratis, precariedad y creación con la infografía Anatomy of an AI System de Kate Crawford y Vladan Joler que refleja la invisible cadena de explotación de Alexa, el altavoz inteligente de Amazon. Y planteaba la necesidad de incorporar la acción social subversiva a estos mapas y de crear nuevas ficciones y una nueva subjetividad de la cooperación.

En esta línea, el cooperativismo de plataformas propuesto por Trebor Scholz en la misma sesión, plantea una alternativa basada en la gobernanza democrática, el co-diseño, la programación de código abierto y la propiedad colectiva. 

Lección 4: El valor del eco-feminismo antirracista 

Livro da Criação, de la artista brasileña Lygia Pape, es una obra  que habla tanto del origen de la tierra como del proceso de creación de cualquier pieza. Es un objeto sencillo, artesanal, que convierte a cada espectador en el eje central de la obra.

La narración abandona las palabras y se recoge sensorialmente transformando la experiencia en una obra única para cada persona. Y, a la vez, colectiva, en cuanto a que crece con cada cuerpo que interactúa con ella. Livro da Criaçao se convierte así en una obra abierta construida por un público diverso y universal.

Existe la necesidad de desplazar el centro de las narraciones androcéntricas y eurocéntricas hacia sujetos universales diversos

El trabajo de Lygia Pape conecta con la perspectiva de Keeanga-Yamahtta Taylor y Yayo Herrero, desarrollada en la sesión Racialidad y cuidados en la disputa por otras vidas, en cuanto a la necesidad de desplazar el centro de las narraciones androcéntricas y eurocéntricas hacia sujetos universales diversos.

Construir un relato colectivo que además reconozca nuestra ecodependencia y el valor de los trabajos invisibles para el mercado. En concreto, Taylor proponía centrar el relato en las mujeres negras, en la línea del manifiesto del Colectivo Combahee River.

Si se desplaza al sujeto privilegiado del centro y se pelea en común por el colectivo más oprimido, toda la sociedad avanzará en derechos.

Lección 5: Recuperar el futuro, imaginar el postcapitalismo

Antiguamente los libros se vendían intonsos, es decir, con las páginas unidas por el borde, de modo que su primer lector tuviera que separarlas según fuera descubriéndolas.

En la obra Intonsos de Javier Velasco se exponen ejemplares intonsos de El Capital de Marx, La República de Platón y Utopía de Tomas Moro, tres textos clásicos que nos hablan de crear una sociedad mejor y más justa.

El futuro es también como un libro intonso, un guión que tenemos que recorrer sin saber qué nos depara la siguiente página. En su obra, Velasco atraviesa cada libro con una lámina de cristal, simbolizando el presente que separa el pasado del futuro, abriéndonos a la creación de nuevas realidades.

Recuperar el futuro y pensar una salida a la aplastante mecanicidad del capitalismo es también la propuesta que nos sugirió Paul Mason en sus sesiones sobre Postcapitalismo: guía para la política del futuro que ya está aquí.

Imaginar el postcapitalismo es la condición necesaria para avanzar hacia una sociedad más igualitaria

Con Mason aprendimos que imaginar mundos posibles no es escapismo, al menos cuando lo hacemos desde la comprensión de las lógicas que nos han traído hacia la situación presente.

Así, imaginar el postcapitalismo es la condición necesaria para avanzar hacia una sociedad más igualitaria, basada en la abundancia, el desarrollo cultura y la búsqueda de sentido vital más allá de la competición.

Una sociedad en la que, gracias a una organización más razonable de los recursos, podamos cambiar el rumbo destructivo del capitalismo y hacer frente a los retos del futuro.

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