“¿Qué te define cómo nuevo? Hay que ser cuidadosos en cómo clasificamos a los movimientos”

3 years ago by in #tecnopolíticaLATAM Tagged: , , , , , , ,

Matías Bianchi es director de Asuntos del Sur y docente universitario, un interesante think tank latinoamericano que pretende encontrar puentes entre movimientos sociales, ciudadanía y la política. Es doctor en ciencia política especializado en democracia y política latinoamericana. Actualmente trabaja en la construcción de redes y una agenda para el uso de la tecnología para la inclusión política. Recietemente ha publicado el libro Democracia en los márgenes de la Democracia: Activismo en América Latina en la Era Digital. Esta entrevista forma parte del proceso de investigación #tecnopolíticaLATAM que realizo para OXFAM.

Desde el surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el neozapatismo en 1994, América Latina se vio inmersa en cambios micro y macropolíticos importante, como la llegada de Lula, Correa, Evo Morales, losKirchner en Argentina  o el chavismo en Venezuela. ¿Qué legado han dejado en la región?

Desde mi punto de vista sobresalen dos fenómenos interesantes. Primero, es que estos políticos reinsertan en el debate el valor de la política como herramienta para transformar las sociedades. Son la reacción a la anti-política neoliberal del “fin de la historia” donde el mercado se autoregula y las sociedades se gobiernan en su punto de equilibrio. Estos presidentes traen una retórica política de desafiar el status quo. Eso es muy poderoso especialmente en los jóvenes, sector que no era interpelado por partidos tradicionales. Por otro lado, estos actores vuelven a darle valor al Estado como entidad que regula, interviene y modifica a nuestras sociedades. Desde el punto de vista del EZLN, lo interesante es que el Subcomandante Marcos usa las TICs como herramienta política. Es el primero en hacerlo y le da alzance y fuerza internacional. Lo interesante de este movimiento, es que también renueva los discursos progresistas proponiendo estrategias innovadoras de participación social, construcción colectiva y recuperación de prácticas políticas de comunidades indígenas.

El segundo punto de vista para mí interesante, ya entrando en la segunda década del siglo XXI, es que los sectores más conservadores no tienen una alternativa antidemocrática. Con el golpe en Venezuela, Honduras y Paraguay quedó evidenciado que ya no hay lugar para esas respuestas. Entonces ahora salen a la calle, con estrategias democráticas a ocupar espacios públicos, a dar debates y a presentar candidatos a elecciones. La lucha hoy es más democrática. Lo que hemos visto recientemente en Argentina con el caso Nisman, en Brasil con el caso Petrobras y más recientemente en Ecuador el 20M, son sintomáticos de esto. Considero que es un paso positivo.

La polarización es fortísima entre gobierno y oposición (supuesta izquierda y supuesta derecha) en algunos países de la región  como Venezuela, Ecuador, Argentina o Brasil. Sin embargo, algunos procesos nuevos (como #YoSoy132 en México)  han roto dicotomías. ¿Cómo se explica el fenómeno?

Yo lo entiendo como niveles diferenciados de construcción política, con lógicas y necesidades diferentes. Los partidos políticos son agregaciones de voluntades, trabajan a escala en la construcción de intersubjetividades. Para lograrlo tienen que necesariamente simplificar discursos par generar esa escala y aglutinar voluntades. Es por ello que simplifican al mundo entre buenos y malos, nosotros o ellos, pueblo u oligarquía, etc. Allí reside el poder institucional, en poder identificar al otro para poder construir una intersubjetividad sólida, opuesta, que busca tomar el poder.

Los movimientos en red ya están estructuralmente formateados de otra forma. Los incentivos y lógicas de acción no parten de una pertenencia, ni la de construir un espacio homogéneo. A estos movimientos lo que los aglutina es un tema o preocupación. No entregan todo en ese grupo. Se reúnen por algo específico. Y pueden tener otra red para discutir cuestiones medioambientales. Otro grupo para incidir en política local, etc. Esto es más acorde a sociedades cosmopolitas donde el individuo tiene intereses, agendas y redes diferenciadas. El desafío que tienen estas redes, a diferencia de los partidos políticos, es la acción colectiva justamente. De la misma manera, es muy difícil construir políticamente en base a otro simplificado y homogéneo, porque tampoco lo es. Entonces son agendas menos dicotómicas y más segmentadas.

¿Piensas que los gobiernos latinoamericanos tienen dificultades para entender el nuevo formato de la protesta, los nuevos movimientos, la nueva ciudadanía que emerge desde las redes digitales y procesos colaborativos? 

Creo que todos tenemos dificultades para hacerlo. Son formas y dinámicas en gestación. Siento que estamos en una etapa beta de nuevos movimientos, así como las organizaciones sindicales y proto-partidarias lo estaban a finales del siglo XIX y principios del siglo XX que buscaban abrir a los regímenes oligárquicos. Actualmente, estos movimientos están en búsquedas de construir redes más sólidas, lograr el ejercicio del poder sin líder y poder establecer mecanismos sostenibles de toma de decisión descentralizada. Creo que todavía falta mucho. Como decía el gran Antonio Gramsci, la verdadera revolución es un cambio cultural, sino se logra que todos sean capaces y sean consientes de nuevas formas de ejercicio del poder, volveremos a repetir los mismos patrones verticalistas. La experiencia de Occupy o de #YoSoy132 son claras en este sentido. No se logró implementar esa transformación de base, entonces un grupo tomó las riendas y se fue diluyendo poco a poco. Ojo, esto no significa que hay que claudicar.

Los gobiernos claramente no están a la vanguardia. Porque para ellos, (no por cuestiones individuales sino por estructuras de incentivos) el éxito político radica en lograr una uniformidad, ejercer un control vertical para así poder ejercer el poder. Sin ese verticalismo e uniformidad, el fracaso está asegurado. Esto es estructuralmente antinómico de los movimientos de base.

En tu libro Democracia en los márgenes de la democracia iluminas rincones donde están surgiendo innovaciones políticas y sociales en toda la región. ¿La innovación está surgiendo cada vez en los laterales y márgenes del sistema político?

La innovación, desde mi punto de vista, radica en darle solución a un problema o desafío presente al que antes no se le ha encontrado solución. En América Latina, los problemas y desafíos de hoy son los mismos que antes: desigualdad, marginación de negros, indígenas, mujeres, mala integración territorial, informalidad en el trabajo para los jóvenes. Los problemas que se identifican como prioritarios, tales como la inseguridad, tráfico de drogas y personas etc, sin el resultado de esos problemas estructurales. Entonces, en América Latina la innovación necesariamente tiene que venir de los márgenes, de fortalecer a los actores que se encuentran al borde o fuera de los espacios tradicionales de sociabilidad. Lo que vemos en América Latina es que hay una nueva generación de jóvenes que proponen innovaciones low y high tech para generar empleo donde no lo hay, dar voz a actores que no la tienen, visibilizar cuestiones sociales, movilizar recursos, tomar espacios públicos etc.

No todos los movimientos son iguales aunque se confunden por usar herramientas y discursos similares. Sin embargo no hay que confundirlos. Están los movimientos de elite, que lo único que logran es un status quo o hasta exacerban las desigualdades sociales ya preexistentes. Otros, son los de los márgenes, que genuinamente democratizan e integran a nuestras sociedades. No es un virtuosismo de lo pobre, sino que no podemos esperar sociedades más democráticas y desarrolladas cuando los que menos tienen (recursos materiales, culturales, redes) siguen al margen.
La revolución de los pingüinos en Chile en 2006 trajo muchas novedades en el formato de la movilización. El Foro Social Mundial y su ecosistema pareció envejecer un siglo. Tras el estallido global de 2011 y sus secuelas latinoamericanas (México 2012, Brasil, Perú en 2013), el Foro parece menos relevante que nunca. ¿Qué ha ocurrido?

Es curioso porque recuerdo que en el FSM las discusiones eran si tomar el poder o no, discutían al zapatismo, a Holloway. Creo que muchos de esos movimientos decidieron tomar el poder, se integraron al PT, al Chavismo, al Correismo, al MAS en Bolivia y pasaron a ser parte de esos gobiernos. Allí perdieron mucho de su espontaneidad y búsqueda, por esta misma necesidad de verticalidad que mencionaba anteriormente. Y cuando se es gobierno también hay que defender cuestiones indefendibles (como la corrupción). Sin embargo, muchos de esos movimientos, se han desencantado y han abandonado a estos gobiernos.

No me queda claro si es algo negativo o no. Creo que fueron organizaciones, o por lo menos discursos, que permearon a los gobiernos de izquierda. Muchos también están desencantados con estos gobiernos y están en estos grupos que mencionas. Se perdió el purismo movimentista, pero no por otro lado le dieron sustancia a muchos gobiernos de izquierda de la última década. Claro, como me decía un amigo cubano, uno no puede cruzar ese río y pretender no mojarse.

En 2011 se produjo otro estallido del movimiento estudiantil en Chile y Colombia, al que se unió un nuevo imaginario “indignado”. El nodo Indignados Chile vinculado al (15M español), Anonymous Hispano o AnonymousChile fueron relevantes en las protestas globales…La oleada de Occupy Wall Street también se expandió con acampadas en varios países. ¿Hasta qué punto fue influyente el 2011 global en América Latina?

Los movimientos que conozco han tenido influencia intelectual o inspiracional en estos movimientos. Pero no veo que haya algo programático o de construcción colectiva sustantiva. No lo veo claramente.

El Foro Social Mundial, el altermundismo, con sus gritos contra el ALCA y anticapitalistas, tenían una agenda y estructura bastante claras. Las últimas oleadas sociales parecen estar un poco más desdibujadas, líquidas, sin contorno nítido…. ¿En qué se diferencian ambos movimientos o eras?

Me da la sensación que las organizaciones del FSM tienen un sustento histórico más profundo. Vienen de décadas de discusión, con formación sindical, movimentista, base teórica en la lucha de clases, la teoría crítica. Con el fortalecimiento del Partido dos Trabalhadores (PT) en Brasil, se dio el espacio para nuclearlas más. El PT, ganando en Porto Alegre, fue una esperanza de gobiernos de izquierda para llegar al poder y cambiarlo desde adentro. Al tener más historia, tienen una mayor densidad en su relato, basado en la teoría crítica en filosofía, sociología y política. Lograron construir un relato, con utopías y hasta mecanismos para lograr lo que quieren. En América Latina hay una larga historia de pensadores que son retomados como Martí, Mariátegui y Roig entre otros que alimentaron intelectualmente a esos movimientos.

Estos nuevos movimientos que vemos se aglutinan por temas, no hay utopías, no hay grandes relatos. Son hijos de la postmodernidad. Les falta discusión sobre qué es lo que quieren lograr y cómo lo quieren lograr. Es por ello que apenas cambian las circunstancias, se van diluyendo. En este trabajo estamos nosotros, tenemos que generar contenidos para una acción política democrática, descentralizada y participativa.

¿Cómo dialogan las diferentes causas sociales y políticas en la América Latina  de los últimos años? ¿Existe transversalidad en dichas causas?

Sí, es muy interesante como se van dando estas colaboraciones, los trabajos en red, al mismo tiempo que la difusión de prácticas y causas. Vemos como los movimientos LGBT que avanzan más rápido en Argentina, rápidamente comparten discursos, estrategias y herramientas con organizaciones en Paraguay o Ecuador. Del mismo modo, en Colombia, las organizaciones Afro colaboran con LGBTI, y se apoyan en éstas ya que tienen un nivel de desarrollo y complejidad más profundos. Si los Yasunidos tienen éxito en Ecuador visibilizando las problemáticas socio ambientales, los de Bosawas en Nicaragua las adaptan a sus demandas particulares.

¿Hasta qué punto las redes sociales y los medios digitales (blogs, plataformas) son relevantes en la región?

Son muy relevantes. Hasta los medios tradicionales han tenido que implementar estrategias en nuevos medios. Las personas para tener información más “objetiva” u honesta, va a blogs o Twitter. Los mismos periodistas tienen sus blos personales para decir lo que realmente quieren decir. Los medios tradicionales han quedado para los vagos, los que no hacen esfuerzos o los que quieren que les den la información ya masticada.

¿Cuáles han sido en tu opinión las campañas, movimientos o procesos más relevantes o interesantes de los últimos años en América Latina? 

El movimiento estudiantil en Chile ha inspirado a la juventud en la región. La capacidad de organización y alcance fue instpirador. #YoSoy132 tuvo muchos imitadores en la región. Recuerdo los de Nicaragua2.0 adoptando esa idea de que jóvenes con Twitter se pueden enfrentar al poder. La red como medio que los pone al mismo nivel con el poder político. Un movimiento interesante es la Cámpora en Argentina. No tiene muchos seguidores fuera de Argentina porque tienen mala prensa. Pero han logrado movilizar a miles de jóvenes en todo el país que ahora militan en política.

¿Cuál es la relación entre los movimientos sociales tradicionales y los de nueva cuña? ¿Conviven?

Me da la sensación que comparten muchos espacios y hasta personas. Como si operaran a diferente nivel. Unos más en la calle, escuelas, instituciones, y los nuevos más inspirados en influir los espacios públicos, sobre todo virtuales. Son menos físicos, menos militantes, menos comprometidos estos últimos. 

¿Y con las estructuras políticas en general, cómo es el diálogo?

Desde los nuevos movimientos rechazan la representatividad y colaboración con el poder público, exceptuando el movimiento estudiantil chileno (Revolución Democrática, Camila Vallejo…). Creo que tenemos que trabajar más en pensar en qué es lo nuevo y que no. Estos movimientos que mencionas de Chile vienen de la vieja escuela chilena. Camila es del PC, educada en esa lógica. La diferencia es que usan nuevas tecnologías. Lo mismo que la Cámpora. Son jóvenes que usan tecnología, pero se construyeron alrededor del Partido Justicialista. ¿Qué te define cómo nuevo? ¿El no pertenecer a un pardido político? Hay que ser cuidadosos en cómo clasificamos a los movimientos. ¿Por origen? ¿Por agenda? ¿Por herramientas que usan? ¿Por su relación o distancia con el Estado?

¿Qué relación continental y global existe de los movimientos estudiantiles (y otros) de Chile? El caso de la muerte de los 43 estudiantes de Guerrero, México. tuvo una fuerte repercusión…

Genera confusión. Tuvieron repercusión pero no alineamientos directos. Por ejemplo, lo de México generó ruido en Venezuela donde el gobierno reprimió a estudiantes y también hubieron muertos. Pero entonces los movimientos estudiantiles de la región, que en su mayoría apoyan al Chavismo, no supieron cómo reaccionar. México generó solidaridad en las izquierdas, y Venezuela en las derechas. Por más que sean categorías obsoletas, la idea de izquierda y derecha facilita la identificación y organización de movimientos. Muy pocos quedaron defendiendo la universalidad de los derechos humanos. Se termina eligiendo a uno u otro.

Julian Assange está refugiado en la embajada de Ecuador en Londres. Las revelaciones de Edward Snowden afectaron especialmente a América Latina. Dilma criticó el espionaje de la NSA en la ONU. El avión de Evo MOrales no pudo aterrizar en cuatro países de Europa. La criptografía es un nuevo eje de movimientos. Hasta qué punto esta alianza de cryptopunks y hackers con movimientos y Gobiernos de América Latina pueden modificar la agenda global, las libertades digitales….?

Da la sensación que los gobiernos se lo están tomando en serio el tema. La muestra de autonomía política por parte de Brasil al invitar al congreso mundial de internet el año pasado, por ejemplo. Los países de la región no han tenido tanta autonomía política frente a los países desarrollados desde el cortísimo período del a segunda postguerra. Se vió hace unas semanas en la Cumbre de Panamá donde los presidentes le daban lecciones de historia a Obama. Sin embargo, los países de la región, con la caída de los precios de los commoditties, están perdiendo capacidad de acción, y los problemas internos se multiplican. Creo que no deberíamos esperar movimientos muy fuertes en esta dirección, teniendo en cuenta los cambios políticos que se avecinan en la región van en dirección contraria. 

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