Ráfagas sobre confluencias

2 years ago by in tecnopolítica Tagged: , , , , , ,

Publiqué en varios medios e idiomas el texto Bienvenidos a la era de los post-partidos, sobre el fenómeno de las confluencias de las elecciones municipales de España. Para el reportaje, entrevisté a algunas personas. Voy a colocar en este post las respuestas en bruto de los que me respondieron vía correo electrónico, dado el interés de las mismas y el escaso espacio del que disponía en el reportaje para incluir citas. El bruto en muchas ocasiones es más relevante que las citas y el reportaje en sí.

Nacho Padilla, uno de los fundadores de la plataforma #MadridconManuela.

Es un relato que se conforma por todas las maneras en las  que no hubiera podido ser contado: No existía otro candidato que lo soportara, no había tiempo, no existía otra agrupación política que pudiera entender procesos horizontales llevados a sus máximas consecuencias, no hubiera sido aceptado otro emisor que la propia ciudadanía, no podría haber sido gestionado por una estructura al uso ni impulsado por motivaciones que no fueran intrínsecas“.

Emmanuel Rodríguez, mienbro de la colaborador de  y

“La apuesta municipalista se concibe ya en Otoño de 2013, y como intento explícito de sortear el estancamiento del 15M. Las elecciones generales parecían inasequibles y además luego salieron dos proyectos de éxito desigual (Podemos y el PX). En términos de lo que entonces se llamó el techo de cristal del 15M, las elecciones municipales resultaban más asumibles por las tramas de movimiento activas entonces: podían ser abordadas sin aparatos centralizados de partido y las tareas que requerían tenían una cierta continuidad con las dinámicas previas de colaboración y movimiento de acuerdo con las convenciones democráticas y metodológicas del 15M”.

“Existe ya un debate dentro de Podemos que manifiesta los límites internos de la hipótesis inicial. Hay signos y guiños a otras formaciones y/o notables de otras formaciones (como Garzón) para formar una nueva coalición que lleve a Podemos más allá de los techos electorales previstos. Lo crucial aquí es considerar las oportunidades de este proceso ya en marcha. Si este se realiza sobre claves ajenas a lo que enseño el 15M y que van más allá de la lógica gobernista y los acuerdos de notables y partidos, la confluencia lo será sólo de apartatos y personalidades. Cabe suponer que el movimiento sísimico que ahora se debería promover tendría que ser algo parecido a lo que fue el 15M y algo parecido a convertir las elecciones de noviembre en una convocatoria a una asamblea constituyente”.

Rubén Caravaca, vinculado a la asamblea Austria del 15M, después a Ganemos Cultura y a Ahora Madrid cultura.

“Hoy estamos desbordados en Ahora Madrid Cultura con una posible asamblea ciudadana donde más de tres mil personas han dicho que quieren venir. Estamos con la posibilidad de crear un movimiento / herramienta cultural imprescindible, una oportunidad única con un barniz ideológico único que se refleja en el decálogo cultural que iba en el programa cultural. La cultura va a ser el movimiento que desborde a la institución, por eso Ahora Madrid Cultura surge como parte de Ahora Madrid pero no tiene en la institución, ayuntamiento, su referencia si no en la calle.

Es poner en marcha lo que siempre hemos defendido, la institución es una herramienta más para conseguir los objetivos, pero eso una herramienta, importante pero no la única. Hay personas que lo entienden y otras que no. Algo invisible para la mayoría pero que se ha visto reflejado en la última semana electoral. De los actos más importantes el Mitin Poético que no reflejaron ni los responsables de comunicación de Ahora Madrid, ni comentaristas, ni opinadores, con la Plaza de Tirso de Molina abarrotada escuchando poemas.

Treinta poetas recitando en un acto electoral sin discursos electorales pero con contenidos muy políticos. A la cabeza un candidato que además es poeta, Jorge Riechmann. Nunca ha habido una marea cultural, por qué todas las mareas son culturales ¿quién reflexiona sobre eso? nadie. Todo siempre lleno de tópicos y mirando la superficie, las formas y no el fondo.

Tanto a la hora de actuar como de informar y opinar nos quedamos en los mismo, en lo obvio, lo evidente, lo fácil, lo cómodo.El mitin poético junto a las caricaturas son los mejores ejemplos del desborde que se está produciendo, es lo importante y en eso no vamos a parar. No queremos que la vieja política engulla los movimientos. Tenemos claro que lo importante son los procesos y no los resultados, sabiendo que esos procesos traerán los mejores resultados.

Somos quincemayistas y no vamos a cambiar. Pero además tenemos ideologías claras, diversas pero claras y además no tenemos miedo. Lo importante del 15M es un movimiento de movimientos y eso no se puede olvidar. Olvidarse es perder. Podemos fracasar pero no debemos tener sensación de fracaso, esto es un camino muy largo formando parte de procesos culturales que no se pueden obviar”.

Raúl Sánchez Cedillo, de la Fundación de los Comunes

“¿Hasta qué punto el 15M y su política de lo cercano fueron claves en las confluencias?

Más que del «15M», habría que hablar de la «criticalidad autoorganizada» abierta por el acontecimiento aumentado 15M. Hablar sin más de 15M, y con mayor motivo para un público no residente en España, contribuye a la confusión entre ese acontecimiento y un supuesto movimiento único, o una siglas o incluso una serie de grupos que corresponderían, por hecho o derecho, a la identidad 15M. En el acontecimiento, como en el país del otro lado del espejo en Alicia: «Now, here, you see, it takes all the running you can do, to keep in the same place». Estar en el mismo lugar quiere decir estar en la situación abierta por el acontecimiento, entendida como situación constituyente, en el que la energía potencial distribuida recae en un estado de cosas profundamente modificado, que es a lo que llamamos proceso constituyente, fin de régimen, etc. Lo extraordinario de la situación, y que es algo corroborado por las «sorpresas» que han deparado estas elecciones, es la persistencia inédita de esa criticalidad autoorganizada del sistema de luchas y agonismos sociales que vivimos desde el 15M, entendiendo la noción de criticalidad en el sentido de la física de sistemas complejos, como una evolución no lineal de un sistema complejo con arreglo a puntos atractores que expresan tensiones éticas, políticas, eróticas, biopolíticas en definitiva. En este sentido, hay que recordar que Podemos no ha sido el único proyecto de asalta institucional, sino el más exitoso hasta la fecha, en clara competencia (esperemos que sana) con procesos como el de Guanyem y Ganemos en Barcelona, Zaragoza, Madrid, y en menor medida en A Corunha, Málaga, etc. Antes estuvo el Partido X, por ejemplo. Pero sí, si por «política de lo cercano» entendemos un arraigo en las luchas de los liderazgos, la radicalidad democrática de los métodos de discusión, organización y deliberación, la política en primera persona, sí, todo esto y sobre todo su capacidad de ser hegemónico en lugares clave como Barcelona, Madrid, Zaragoza, es inexplicable sin la herida política del 15M.

La apuesta municipalista (libro) abrió el camino a los frentes municipalistas. ¿Hasta qué punto los GANEMOS han sido importantes en el proceso?

Bueno, los Ganemos surgen como «ventana de oportunidad política» (término tan caro a los miembros de la Promotora de Podemos y en general a las tribus politológicas tan bien asentadas en los llamados «partidos emergentes») ante la oportunidad de ensayar en las municipales modalidades de asalto institucional distintas de las de Podemos, que en su proceso de constitución (y en su cristalización primera en la Asamblea Constituyente de Vista Alegre en noviembre de 2014) han exigido un precio que para miles de personas participantes y afines a Podemos era demasiado alto en términos de lo que podríamos esquematizar como método del proceso político tras el 15M: cualquiera, pluralismo, empoderamiento por la práctica de la política en primer persona, polifonía, consenso y unidad tácticas y consideradas como un enjambre táctico que presupone una cooperación distribuida. En ciudades como Barcelona o Madrid, el efecto Podemos se ha compuesto desde el principio con una red de redes de iniciativas ciudadanas que ha vivido fases que sin embargo remiten a puntos atractores de bifurcación en ese sistema red creado con el 15M. En estos momentos hay un debate confuso sobre la «unidad popular», que se apoya en la diferencia de votos cosechados por Podemos y por las confluencias municipalistas y en su interpretación. Solo hay un caso que ilustra que este tipo de municipalismo suma más que Podemos, y es el de Ahora Madrid. Una experiencia que sin el trabajo y el tesón de Municipalia primero y luego Ganemos Madrid es inconcebible, puesto que los rasgos de radicalidad democrática que hemos señalado más arriba como «código 15M» habrían quedado marginados en favor de puras relaciones de fuerza entre entidades contadas y enrrocadas.

¿PODEMOS respetó el camino abierto por los movimientos. La fórmula ha funcionado. Es viable una confluencia a nivel nacional?

Lo respetó por dos motivos: su propia discordia interna, entre CQP y las agregaciones minoritarias tras Vista Alegre que favorecieron la confluencia allí donde eran hegemónicas o tan apoyadas como CQP en los consejos municipales y autonómicos, como en los casos de Madrid y Zaragoza. La fórmula ha funcionado solo allí donde ya se había creado un espacio político de confluencia antes de que Podemos entrara o lo promoviera. En el caso de Madrid, CQP estuvo «observando» y condicionando en todo momento el proceso. El feliz resultado no puede ocultar que el comportamiento de CQP en el caso de Madrid ha sido por regla general el de un «hegemón» en el sentido griego de la palabra, es decir, un poder que impone, controla y vigila a otros poderes menores. El ejemplo de Madrid no es generalizable, pero sí que señala que, además del «código 15M» en los procesos de confluencia, es preciso influir en las relaciones de fuerza en el interior de Podemos y, sobre todo, en la autonomía de enunciación y comunicación con la ciudadanía de esas iniciativas. Esto es, en la autonomía para decir lo que está pasando. Recordemos el hito de la crisis de la confluencia en Madrid, donde CQP por boca de Jesús Montero lanzó un órdago en el que se exigía el cumplimiento de las condiciones que les eran favorables o el fin de las conversaciones y la creación de «otro espacio de confluencia sin la centralidad de Ganemos». Ese órdago o amenaza se hizo público inmediatamente y se volvió como un boomerang contra CQP y Montero, que rectificaron en horas, dando paso al acuerdo del que nació Ahora Madrid. Trick for trick, astucia de la radicalidad democrática.

¿El cambio político en las grandes ciudades anticipa un cambio en la macropolítica? ¿Qué cambios culturales, metodológicos y políticos se avecinan con el éxito de las confluencias?

Las consideraciones de estrategia electoral lo favorecen, para todos los actores de la ruptura, no solo para Podemos o para IU, Equo, etc. Más allá de esas consideraciones, hay una especie de entusiasmo, entendido en el sentido originario de inspiración o posesión espiritual del alma ciudadana. Una pasión de cambio que difícilmente será extirpada de aquí a noviembre, y que se alimentará sin duda del espectáculo de descomposición del PP y probablemente del desplome de la House of Cards de Cs. El éxito de las confluencias significaría, justamente, la mutación histórica del sistema red 15M en un sistema red de orden superior, capaz de integrar el sistema político y representativo en sus procesos ago y antagonistas. A eso llamamos ruptura constituyente. Nos haría considerar retrospectivamente el 15M como el anuncio del día x de las elecciones de noviembre. Comprobaríamos que el poder constituyente es la clave de la situación, y que toda autonomía de lo político respecto al poder constituyente de la multitud animada y organizada por y en las confluencias es fútil, innecesaria y a medio plazo un obstáculo para cumplir la promesa del 15M: democracia real ya.

 

David Arenal, implicado em el 15M, Ganemos y Ahora Madrid.

“¿Hasta qué punto el 15M y su política de lo cercano fueron claves en las confluencias? Y los GANEMOS?

Es obvio que el 15M como movimiento, como hecho rupturista y como clima de voluntad de cambio e impugnación indignada de la cultura política del llamado régimen del 78, es un referente de partida clave para el magma que desde entonces ha ido configurando el sedimento sobre el que estas iniciativas de confluencia se han construido este último año. Por supuesto no sólo hay que reseñar lo que pasó en las plazas en aquel mayo, sino que hemos de hablar de los movimientos y actores de contestación y cambio que surgen a partir de ahí, como son las mareas, la PAH, etc. No podemos obviar que aunque felizmente el 15M desdibuja el perfil contestatario protagonista conocido hasta entonces, los procesos de confluencia actuales han estado habitados por mucha gente que ya era parte de los llamados movimientos sociales pre15M. Para analizar estos mimbres de hibridaciones generacionales que cristalizan en una candidatura de unidad popular como es Ahora Madrid, creo que es imprescindible reseñar los antecedentes de Ganemos y su apuesta municipalista: Afines, En red, Movimiento por la democracia, Municipalia, Ganemos… la unión con Podemos en partido instrumental y el proceso de primarias donde confrontan hasta 6 listas hasta llegar a AAMM como tal… son el carril de construcción de una delicada geometría donde diversas siglas, generaciones, culturas políticas y hasta partidos que son la clave de la propuesta llamada municipalista, que cree que se puede gobernar una ciudad con una proyecto de verdadera democracia participativa en clave de cercanía y autogobierno, poniendo en valor y por delante los intereses de la mayoría social ciudadana frente al expolio de las minorías elitistas y restituyendo el valor de lo público frente al predominio de los intereses multinacionales y el neoliberalismo capitalista depredador. Para mí lo más inédito y complejo es precisamente articular gobierno desde una tradición política “movimentista” que desde la calle penetra/asalta/permea la institución con vocación de regenerarla. Con la obligación además de ser solventes en la tarea tremenda de gestionar el Ayuntamiento de la cuarta ciudad de Europa, con las hipotecas de el endeudamiento y los más de veinte años de un gobierno en las antípodas ideológico-políticas. Y con el reto además de tener una pata en la calle/los barrios y el movimiento.

¿El cambio político en las grandes ciudades anticipa un cambio en la macropolítica?

Mi sentido común y mi humilde lectura me dicen que efectivamente lo que se ha jugado en Madrid y Barcelona en las municipales/autonómicas tiene una conexión y un correlato con cambios que vienen para quedarse y, que tendrán una segunda vuelta de influencia en las nacionales de noviembre. No sólo por ser las dos capitales más grandes va a tener un impacto estratégico en la gramática de los grandes cambios que parece van a empapar las claves macropolíticas próximas, sino porque ambas iniciativas son de naturaleza confluyente y están lideradas por dos perfiles de liderazgo femenino relativamente inéditos en un año donde parecía que los agentes de cambio tenían que ser hombres jóvenes, profesores de la universidad y con mucha habilidad para manejar la comunicación política en las redes y la televisión de una determinada manera. Da para muchos artículos también la peculiaridad de Madrid, donde parte del éxito es la idealización casi iconográfica de Manuela Carmena, que como tal además es un ente independiente a Ganemos y Podemos y que ha recogido unas expectativas de ilusión por el cambio tan inesperadas y desbordantes.

¿Qué cambios culturales, polítivos, urbanísticos y metodológicos se avecinan con el éxito de las confluencias?

De entrada el que el programa se haya elaborado de manera participativa (por partida doble: construido por la sociedad civil articulada en torno a los agentes que conforman Ahora Madrid durante un año, pero también con las aportaciones ciudadanas en los procesos de recogida de propuestas) ya es un todo un cambio de manera de hacer en política que le da un valor de cumplimiento intrínseco. Y por supuesto todos los avances que se implementen en materia de democracia participativa, poniendo a la ciudadanía en un lugar de protagonismo activo y corresponsable, ya es de por sí una forma de gobierno y construcción política de lo común, que ha de tener resultados inéditos de alto cariz democrático e igualitario. La propia manera de llegar hasta aquí ya ha hecho quedarse vieja a la manera en que se venía haciendo política hasta ahora: el microfinanciamiento ciudadano de una campaña austera frente a los derroches financiados por el capital privado, la restitución de la malograda fama de la figura de los políticos como servidores públicos del común (con medidas como la obligatoriedad de asumir principios de transparencia y éticos, los techos salariales, los mecanismos revocatorios, la imposibilidad de el enriquecimiento ilícito y vitalicio o puertas giratorias/compatibilidades con sectores estratégicos, etc). E incluso creo que se van a hacer imprescindibles cosas más sutiles y casi emocionales como el tratar al ciudadano como un mayor de edad no dócil, al que no va a ser fácil ya engañar a tiempo completo. Cosas que encendieron la mecha de la plaza hace cuatro años y que hoy, ahora que se ha tomado el guante de quienes denostaban estas experiencias de indignación, invitando ciegos de prepotencia y cinismo a presentarse a unas elecciones, van a abrirse como una bomba de sensibilidad (como dijo Manuela con Ada en el Reina Sofiá), de repercursión y alcance inéditos.

 

Alberto Nanclares, miembro de Basurama, colaborador de Ganemos y del Movimiento de Liberación Gráfica de Madrid.

“¿Hasta qué punto el 15M y su política de lo cercano fueron claves en las confluencias? Y los GANEMOS?

Creo que la idea del municipalismo ha arraigado con éxito porque, si algo hemos aprendido desde y con el 15-M es que podemos y debemos gestionar nuestras vidas: la crisis de representación lleva aparejada la idea de que no hay vanguardia que sepa más que cualquier de nosotros acerda de lo que (nos) pasa. Las plazas evidenciarion el alto nivel de preparación que tenemos para la gestión de situaciones muy complejas, con gran inteligencia, pero también ternura, escucha, y cercanía.
Mucha gente se acercó a los Ganemos como un reto más de esta época tan bonita, interesante y apasionante que todas estamos viviendo, llámese crisis, 15-m, segunda transición o como se quiera. Muchísima gente se va uniendo y participando en muchas cosas que van pasando, como forma real de poner en marcha los sueños que compartió en las plazas: defender su centro de salud, cuidar de un espacio público autogestionado, organizar las fiestas de su barrio o montar una candidatura municipal.
Las confluencias, por todo ello, están formadas por personas: aunque el relato más torpe habla de los partidos que confluyen, estos no han tenido casi presencia orgánica en los trabajos de confluencia: además de que no eran bienvenidos, en general, cada cual trabajaba por la confluencia porque sabía que había mucho que ganar, y dejaba de lado las obligaciones que sus partidos les imponían. Esperemos que los aparatos no se presenten ahora a repartirse el botín, creo que muchos de las independientes y de los anónimos que han trabajado en los grupos de trabajo de contenidos y para confluir no se lo permitirán.
¿El cambio político en las grandes ciudades anticipa un cambio en la macropolítica?
Aunque a mí no me interesa la macropolítica… Creo que estos resultados no anticipan necesariamente un cambio en la macropolítica, si  la macropolítica no se deja permear por esta forma de hacer política que proponen las candidaturas municipalistas: los resultados del 24-M no dicen a qué “gran partido” votarán los votantes de las candidaturas municipalistas. Lo que dicen es que a muchos votantes les gusta esta forma “cercana y abierta” de hacer política. ¿Alguno de los grandes partidos sabrá y querrá hacerla en la macropolítica?
¿Qué cambios culturales, polítivos, urbanísticos y metodológicos se avecinan con el éxito de las confluencias?
Me parece que el gran cambio es que ahora la ciudadanía tiene las decisiones en las manos: resulta bastante difícil creer que las macrooperaciones urbanísticas, o los megacontenedores culturales sean políticas deseables a priori por muchas. Asímismo, creo que es imprescindible que se recuperen las garantías democráticas básicas (no abusos económicos ni policiales, no corrupción generalizada). Espero que el triunfo del municipalismo proponga soluciones justas (en su tamaño, es decir no sobre-dimensionadas), cercanas, consensuadas y consultadas, como pueden ser la rehabilitación en lugar del crecmiento urbano, la economía social en lugar de los contratos integrales con las grandes constructoras, la gestión mixta ciudadana-municipal en lugar del engendro “público-privado”, la asunción de formas eficientes e inteligentes como es el software libre, etc. No espero que se hagan grandes cosas, sino más bien muchas cosas pequeñas, más necesarias, que afecten profundamente a muchas personas, más que grandes narraciones que afecten muy poco a todos”.

 

 

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