Sofía Gallisa: «La consigna de somos el 99% es una manera de reconocernos del mismo lado»

5 years ago by in #tecnopolíticaLATAM Tagged: , , , , ,

La puertorriqueña Sofía Gallisa participó intensamente en Occupy Wall Street en Nueva York. Su papel fue especialmente importante en el movimiento-red #OccupySandy que surgió tras el huracán Sandy. Graduada en producción de cine y televisión, y estudios latinoamericanos de New York University. Como artista, trabaja a través de múltiples acercamientos a la documentación, profundizando la subjetividad de narrativas históricas, examinando archivos formales e informales, imaginarios populares e historia oral. Además, es una de las fundadoras de IndigNación, un colectivo multimediático en español nacido del movimiento Occupy Wall Street, así como co-fundadora de Restore the Rock, organización dedicada al auxilio mutuo y la autonomía comunitaria luego del paso del huracán Sandy por Nueva York. Actualmente dirige La Iván Illich, una plataforma pedagógica experimental en Beta-Local, organización dedicada a fomentar el pensamiento y las prácticas estéticas en Puerto Rico.

Esta entrevista forma parte del proceso de investigación #tecnopolíticaLATAM que realizo para OXFAM.

¿Cómo te involucraste en Occupy Wall Street?

Me enteré que la ocupación iba a ocurrir una semana antes en un concierto de Manu Chao en Nueva York, cuando dejó subir en tarima a dos activistas a hacer el anuncio. Recuerdo debatirme con varios amigos el 17 de septiembre si de verdad debíamos traer nuestros sacos de dormir, pues sentíamos mucho escepticismo acerca de si iba a ocurrir o no, si la gente iba a acampar realmente, si no nos iban a arrestar a todos, si verdaderamente veríamos activistas gringos desafiantes (yo nunca los había visto antes). Acampé esa primera noche todavía sorprendida con la situación y después seguí regresando. Poco a poco me fui metiendo en grupos de trabajo como el de traducción, medios y la asamblea general en español, y al poco tiempo se apoderó de mi vida y mi tiempo.

¿Piensas que las luchas latinoamericanas históricas, del zapatismo a Evo Morales, pasando por el Foro Social Mundial, los estudiantes chilenos o el Movimento dos Trabalhadores Sem Teto (MST), influyeron en Occupy? 

Definitivamente. En Occupy los zapatistas fueron un referente desde el comienzo, así como las asambleas populares argentinas y el foro social mundial. Había una conciencia bastante grande de que estábamos utilizando herramientas o estrategias heredadas de esos movimientos. No sólo en términos de los latinoamericanos que participamos, sino en muchos casos por experiencias directas o indirectas de muchos estadounidenses que eran parte y habían estado en algunos de estos países, o habían leído y visto bastante. La Asamblea General en español, que se reunió semanalmente por varios meses y mantuvo una mesa de información en la plaza durante la ocupación, también fue un espacio para traer estas otras luchas al ruedo y conectarlas a lo que estábamos diciendo y haciendo, ya fuera a través de la publicación IndigNación que comenzamos o en las infinitas conversaciones que se dieron entre grupos de trabajo y nuevos conocidos. Incluso, ahora que lo pienso, el primer anuncio que escuché de OWS en el concierto de Manu Chao empezaba por decir que había llegado a NY la hora de unirnos a lo que pasaba en España y Egipto. Ahí fue que inmediatamente presté atención.

¿La comunidad latinoamericana fue relevante en Occupy Wall Street?

Hay muchos OWS y cada uno desde nuestras trincheras tomamos pasos importantes y creamos redes de colaboración y comunicación relevantes a la hora de pensar en la lucha a largo plazo que buscamos avanzar. Del encuentro de latinoamericanos que estábamos envueltos y nos conocimos en la asamblea en español o el grupo de traductores en OWS surgieron muchas cosas valiosas. De forma paralela, se puede decir que muchos otros latinoamericanos participaron de la ocupación sin necesariamente agruparse con los de su mismo trasfondo cultural. Siempre me llamó la atención la manera en que a veces era invisibilizada esta diversidad por estar tan arraigada y normalizada. Siempre hablo de mi experiencia en OWS como un intercambio cultural, donde aprendí primero que nada sobre lo que es la cultura de activismo estadounidense, las maneras de organizar, apalabrar, movilizar, etc en este país. Creo que a veces se piensa sin mucha consideración en OWS como un despertar estadounidense y no se habla de la cantidad de influencias culturales implicadas en las metodologías del movimiento. En Nueva York particularmente, al ser una ciudad tan internacional, se vieron entretejidas muchas tradiciones de lucha al igual que muchas maneras de construir comunidad y entendimiento en el camino. De igual forma que habían americanos hijos de la generación que protestó la guerra en Vietnam, también habíamos latinoamericanos hijos de las generaciones que protestaron dictaduras, intervenciones estadounidenses, y luchas estudiantiles.

¿Cómo sentiste la expansión global de Occupy Wall Street?

Han sido muchos sentimientos distintos a lo largo del proceso. Por un lado no me parece nada necesario que sigamos llamando a las cosas Occupy esto o lo otro – a estas alturas ya la etiqueta creo que predefine muchas actitudes, y además parece un branding corporativo homogenizador que me parece que nada tiene que ver con lo que estamos defendiendo. Por otro lado, sí hubo un momento hermoso en el comienzo cuando la repetición del nombre se sintió como una manera de expresar empatía, solidaridad y entendimiento, y recuerdo maravillarme con noticias de Occupy en Brazil o Nigeria. Creo que hacen falta más momentos de vernos a lo largo y ancho del planeta y reconocer la cercanía entre los sistemas que nos aquejan y las propuestas de mejor mundo que tenemos los que habitamos esas tierras. Si un nombre puede facilitar esa identificación entre extraños, pues qué mas da. Igual amaré por siempre la consigna de somos el 99% – porque creo que es una manera efectiva e inmediata de reconocernos como del mismo lado y reconocer quiénes son los verdaderos enemigos.

¿En qué países de América Latina fueron surgiendo nodos de forma más rápida? En cuáles se generó un diálogo más intenso con OWS?

Creo que México y Brasil son los ejemplos más puntuales, pero realmente no tuvimos mucho diálogo, lastimosamente. Con Puerto Rico tenía mucha más relación (obviamente) así que sí visité la ocupación y hablé en muchas ocasiones con algunos participantes para mantenerme al tanto de lo que hacían, etc. Incluso enviábamos publicaciones de OWS para que repartieran en PR – como el Occupied Wall Street Journal en español e IndigNación.

¿Piensas que los imaginarios de 15M/Occupy, lemas, cuajaron bien en América Latina? 

Creo que siempre hay algo de sospecha a la invasión gringa o europea, aunque venga de izquierda con buenas intenciones. En parte quizás por esto hay que buscar más maneras de unir fuerzas sin adoptar identidades compartidas sino aprendiendo y fortaleciéndonos de las diferencias entre nuestras luchas. Hubiera querido que antes de que se regara el término Occupy, se hubieran regado estrategias, metodologías, estructuras, conocimiento.

¿Cómo dialogó el #YoSoy132 mexicano con el ciclo de revueltas globales? 

En el caso de NY se creó mucha fuerza y unidad entre mexicanos en la ciudad alrededor del #yosoy132, y fue un caso buenísimo de una lucha con sus propias características pero que supo aprovechar una corriente de acción y pensamiento. Tuvimos muy buena relación entre Occupy y ellos.

¿Cuando muchos daban por muerto a Occupy Wall Street surgió el proceso OccupySandy, en el que estuviste especialmente involucrada. Cómo explicas dicha mutación? Cómo fue el proceso?

Creo que la primera etapa de Occupy creó unos espacios de encuentro e intercambio de ideas que más que nada nos ayudaron a muchos a conocernos, reconocer los talentos y las destrezas de cada cual, ensayar formas de generar poder colectivo y conectarnos. La capacidad de movilización llegó a ser enorme, pero incluso luego de disipar conocíamos las herramientas y las formas a través de las cuales podíamos movilizar en el futuro. Yo albergaba la esperanza de que esto era cierto y que se reactivarían esas redes de otras maneras en otros momentos en el futuro, y cuando pasó la tormenta Sandy ocurrió de una manera mucho más inmediata y abarcadora de lo que jamás hubiera podido imaginar. OccupySandy es la prueba de fuego después de meses de reuniones y otros meses de separación y encuentros íntimos, donde se forjaron muchas amistades y se profundizó sobre lo que había pasado en la plaza. Yo pasé la noche de la tormenta con tres amigos que había conocido a través de Occupy; una brasileña (que resultó ser una de las que anunció OWS en el concierto de Manu Chao), un panameño y un dominicano. Nos estábamos acompañando en la tormenta y compartiendo, sin pensar que unos días más tarde estaríamos todos replegados por la ciudad trabajando obsesivamente para llevar ayuda a muchas áreas de la ciudad devastadas por la tormenta y marginadas de la ciudad por mucho tiempo anterior al desastre. El proceso fue largo, intenso, complejo, transformador, etc, etc, etc. Podría hablar por una semana de cómo me cambió la vida.

¿Qué otras mutaciones de Occupy Wall Street han ocurrido en estos años?

Creo que en Nueva York hay muchos proyectos, movilizaciones y colectivos que existen hoy día gracias a encuentros que se dieron en OWS. Sus grados de conexión a la ocupación original varían, pero de cierta forma son lo que mantiene viva esa red de colaboración que mencionaba antes. Entre muchos ejemplos que podrían mencionarse tengo un afecto particular por Free University, que sigue organizando eventos públicos de intercambios de conocimiento en la ciudad desde conformarse durante la ocupación de la plaza, y GULF o GuggenOccupied que lleva un tiempo largo haciendo acciones y campañas para exigir mejores condiciones de vida y trabajo para los inmigrantes empleados en Abu Dhabi para construir nuevas facilidades para el Museo Guggenheim, Museo Louvre, New York University, entre otros. También vale la pena mencionar que el legado de OccupySandy lo siguen promulgando los que participan en la incubadora de cooperativas en Rockaway, por ejemplo, o en las luchas para acceso a servicios médicos y vivienda digna y económica en esa misma península. Las campañas por detener el fracking y varios gasoductos en el noreste de Estados Unidos también siguen aglutinando personas que en muchos casos se conocieron durante Occupy, entre muchos otros obviamente. Y bueno, claro que hay otras mutaciones que no me interesa ni mencionar, que tienen más que ver con egos o agendas personales que se han aferrado a la identidad de occupy para parecer relevantes o reclamar algo de atención.

¿Qué importancia tienen las herramientas digitales, especialmente las libres (listas, Mumble) en la organización del movimiento y en la conexión global?

Tienen MUCHA importancia. Todavía a veces recuerdo la velocidad con que se cuajaban planes y se establecían proyectos colectivos en los mejores días de Occupy gracias a las herramientas digitales y el conocimiento que compartían muchos de los participantes. Había una velocidad y una interconectividad que nos hacía sentir enormes, y capaces de quedarnos con todo y virar patas arriba las estructuras existentes. Hay que tener cuidado de no caer en el fetiche de mediatizar todo a través de la computadora o de fiarse del ruido que puede generar algo por las redes sociales sin pedir mucho cambio en el mundo real, pero ciertamente nuestros movimientos avanzaron a velocidades impensables gracias a estas herramientas. Yo personalmente tiendo a pensar que el internet es uno de los únicos espacios donde aún es posible crear espacios de libertad y resistencia verdadera, transgresora y demás, y la cantidad de genios tecnológicos que me encontré en los días de Occupy tiene mucho que ver con esa evaluación

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