Ternura Rojas: «El diálogo entre causas sociales y políticas globales es caótico»

5 years ago by in #tecnopolíticaLATAM Tagged: , , , , , , , , , ,
Ternura Rojas nació en Bolivia, tiene también nacionalidad española y es una transnacionalista convicta. Desde Asturias (norte de España), Ternura se sumó a la ola del 15M – Indignados. Y teje red, sin pretender liderar ni capitalizar nada, en múltiples espacios globales. Ella se define de forma simple: «@T_indignadx ciudadana del mundo, knowmad, miembro de la «Generación Me», formadora y entusiasta activista de la Transición y el decrecimiento«.  Ternura conecta diferentes mundos, movimientos, flujos. Intenta, entre muchas otras cosas, que la explosión indignada de 2011 dialogue con el Foro Social Mundial. Es una de las participantes del proyecto Global Square (la red social libre que desde 2011 se pretende lanzar desde la oleada de Occupy Wall Street»).

Esta entrevista forma parte del proceso de investigación #tecnopolíticaLATAM que realizo para OXFAM.

­¿Cómo te involucraste en el proceso 15M – Indignados en España y en el ciclo de luchas globales que comenzó en 2011?

Yo soy boliviana, vivo desde hace 15 años en Europa. En 2010 adquirí la nacionalidad española y por tanto me tocaba votar por primera vez en las elecciones municipales y estatales de 2011. Yo como tantas otras españolas necesitaba expresar inconformidad y desconfianza hacia los partidos políticos y sus candidatos y al mismo tiempo sentía la necesidad de buscar una solución colectiva para mejorar el panorama socio­ económico­ cultural. Yo desde muy joven he tenido que ejercer activismo con creatividad para sobrevivir a un rol impuesto de mujer (des)integrada en sociedades machistas. Al mismo tiempo, desde siempre me ha preocupado la manera en que tratamos a nuestra madre tierra e intento despertar conciencia ambiental en mi entorno.

Yo ayudé a difundir la convocatoria de Democracia Real Ya para el domingo 15 de Mayo de 2011 a través de mis redes sociales y me integré en la acampada de mi ciudad la mañana del martes 17 de Mayo. Una semana después tuve que abandonar un puesto de voluntaria que tenía aquel año apoyando un programa de radio dedicado a temática femenina porque lo que había en las plazas de España en 2011 era demasiado grande y había que estar al 100%

­Como latinoamericana, ¿encontraste alguna influencia de procesos latinoamericanos (zapatismo, Foro Social Mundial….) en el 15M? Ahora, los frentes municipalistas de España usan el «mandar obedeciendo» zapatista. Los «escraches» surgieron como imitación a los que se hacían históricamente en Argentina….

Efectivamente, además desde un principio en las asambleas 15M se ha reconocido estas buenas prácticas son heredadas de los movimientos sociales de hispanoamérica. Esto es lógico ya que esos grupos llevan luchando durante décadas, adaptándose a los continuos embates del capitalismo y el neoliberalismo y han creado una escuela que ­por cierto­ atravesó el charco de la mano de los grupos ecologistas, los que a su vez se integraron en las acampadas indignadas.

­Sin embargo, el denominado altermundismo parece que envejeció un siglo el año 2011. ¿En qué se diferencia la nueva eclosión social de los Indignados y el movimiento altermundista?

Yo siempre fui activista independiente porque no podía trabajar a gusto dentro de la jerarquía de ONGs convencionales, esa manera de funcionar me parecía contradictoria a los fines que se persiguen. Por lo poco que he presenciado en espacios como el Foro Social Mundial, mi opinión humilde es que el movimiento altermundista lo domina el clásico varón blanco mayor de 50 años, (caucásico occidental u occidentalizado), antropocentrista, que aún cree en el crecimiento y el desarrollo y que confía en la jerarquía para gestionar el cambio de una manera más eficiente.

Este perfil quiere mejorar el mundo sin duda, pero imponiendo aquello que él decide que será lo mejor para todas, sin preguntar a sus usuarias (las mujeres y las personas de color) ya que les considera incapaces de mejorar su propia situación. Esta mentalidad egocéntrica y «benefactira de inferiores» es lo que nos diferencia: los movimientos nuevos son horizontales.

­Aún así, existe un intento de diálogo (lista de mail, algún encuentro…) entre los nuevos movimientos globales y el altermundismo. ¿Cómo es la relación?

Existe colaboración, porque nos necesitamos mutuamente y las fronteras son permeables. Sin embargo los resultados van a tardar mucho más de lo que algunas esperan porque la fricción entre las formas de decidir, pensar, actuar tiende a ralentizar el proceso. Con esto no quiero decir que alguien tenga que cambiar su mentalidad, cada quien hará lo que pueda con lo que tenga. Lo importante es tener voluntad.

­El liderazgo colectivo o la ausencia de jerarquías choca frontalmente con las lógicas de la vieja política y de los movimientos sociales clásicos. ¿Presenciaste durante estos años alguna tensión entre organizaciones tradicionales y los nuevos movimientos?

Continuamente existen tensiones entre grupos veteranos y nuevos que tienen la intensión de aunar esfuerzos porque utilizamos enfoques diferentes. Más aún, me resulta muy interesante ver que dentro de cada una de nostras existe esta misma dicotomía, el antiguo paradigma es como un programa que nos han plantado en el cerebro y que toma una vida des­aprender. Nuestra intuición nos dirige hacia la Organización de Centro Vacío (ECO), pero la heurística nos hace actuar de la manera obsoleta y acabamos tiranizando al prójimo, a la asamblea y a la comunidad. Eso debemos hacérnoslo mirar si queremos mejorar.

­¿Qué elementos comunes encuentras en los nuevos movimientos y procesos nacidos en 2011?

Lo más sobresaliente que encuentro es el cambio de mentalidad que ha emergido en todas latitudes casi al unísono, estamos en transición de Ego a ECO.  Lo segundo es el uso de las nuevas tecnologías, lo que nos permite conectar, conocernos, apoyarnos, intercambiar prácticas. Y no hace falta que acabemos constituyendo «un solo movimiento» porque la conciencia de red ya nos está uniendo y eso lo veo yo más saludable que replicar el modelo anticuado.

­¿Existió algún tipo de inspiración mutua en imaginarios, lemas, formatos de la protesta, formas de organización en los diferentes procesos?

En cierto grado si que existe inspiración mutua y también retroalimentación, eso se evidencia en la cartelería producida para las protestas globales que nace de esta riqueza. Por otro lado, cada grupo mantiene su identidad utilizando su propio trasfondo cultural porque en cada comunidad el significado de los colores transmite mensajes diferentes y eso ha de ser tomado en cuenta a la hora de coordinar mensajes, convocatorias y acciones no violentas. El formato de la protesta se puede sugerir, por ejemplo tiene mucho éxito en Europa usar la batucada y el ambiente festivo que nos contagiamos de Brasil para rebajar las tensiones con el «establisment» pero este mismo formato en otras latitudes puede poner en riesgo la vida de las activistas.

­¿La nueva forma de hacer política de dichas eclosiones sociales significan una vuelta a los cuerpos, a identidades individuales y/o colectivas que van más allá de las ideologías?

Yo que vengo de Bolivia me atrevo a afirmar que esta no es una manera nueva de hacer política, yo veo que esta «novedad» en Europa y los países desarrollados es más bien una tendencia a volver a lo original, a lo que había antes de la colonia en Africa y en América. Esto lo afirmo por lo que experimento con el movimiento Occupy Wall Street y el movimiento indígena canadiense Idle No More (#INM).

Yo encuentro que esta mentalidad que ha surgido en todo el planeta es similar al Sumaj Kausay (buen vivir de los incas), que por cierto se ha actualizado en la forma de la Flok Society de Ecuador. Las ideologías están desapareciendo y dando paso a una cosmología que es una manera de entender esta vida más acorde con los tiempos que corren.

­Desde América Latina, especialmente desde algunos países como Argentina, cuando se habla del 15M surge el comentario: «eso ya lo hicimos, aquí ya pasó en 2001″. ¿Cómo le explicarías a los movimientos tradicionales latinoamericanos la novedad del movimiento indignado planetario?

La novedad está en que estamos todas tomando conciencia al mismo tiempo, la necesidad de cambio se respira en todas las latitudes por igual y gracias a las nuevas tecnologías lo estamos experimentando en tiempo real, apoyándonos las unas a las otras. Por lo demás no hay novedad, esto es la globalización: el mundo menos desarrollado era el «campo de pruebas» para el capitalismo, esas estrategias de explotación probadas en Argentina en los 80­ y 90s fueron traídas a Europa en el cambio de siglo y la gente aquí que vivía en una burbuja, en un bienestar artificial ha tenido que espabilar y responder.

Una vez que se globalizó la tiranía, era cuestión de tiempo para que se globalizara la resistencia, y no me sorprende que Europa tardara en responder, una no reacciona hasta que tiene el problema en casa. Lo que si me sorprendió gratamente es la humildad con que se absorbió el buen hacer de las activistas de América Latina.

­Las revueltas de México (#YoSoy132 y sus diferentes mutaciones) y las de Brasil de 2013 acabaron de colocar a la región en este mapa de las revueltas globales. Sin embargo, los diferentes gobiernos tampoco están entendiendo la dinámica de estos nuevos movimientos, colectivos, redes, formas de hacer. EL tradicional centralismo estadocéntrico latinoamericano, dificulta dicho entendimiento?

Yo creo que lo que dificulta el entendimiento en todo el planeta es la programación que llevamos dentro: el ego, el individualismo, la envidia, el miedo, la prepotencia. Si la sociedad en conjunto se comportara diferente, si surgieran dinámicas saludables (en el trato con una misma me refiero), los gobiernos cambiarían automáticamente y los estados serian otra cosa. Maha Ghosananda (Monje Budista, el Gandhi de Camboya) decía algo así como: Un hombre que tiene el corazón en paz / Se convierte en un hombre de paz / Esta persona puede lograr que su familia viva en paz / Esta familia puede hacer que su comunidad alcance la paz / Una comunidad pacífica puede contagiar a la ciudad para que tenga paz Esta ciudad pacífica puede hacer que el país entero goce de paz / Y este país en paz puede ayudar a que el mundo entero consiga vivir en paz / …Y como véis solo se necesita una persona

­­La polarización es fortísima entre gobierno y oposición (supuesta izquierda y supuesta derecha) en algunos países (Venezuela, Ecuador, Brasil). Sin embargo, algunos procesos nuevos (#YoSoy132 en México o los movimientos estudiantiles en Chile o Colombia) han roto dicotomías. ¿Cómo se explica?

Es arriesgado hacer generalizaciones, cada país y cada sociedad es el resultado de la suma algebraica de las acciones de sus componentes, lo que se percibe desde fuera es una amplificación de lo que existe en cada hogar (¿Existe diálogo constructivo entre puntos de vista encontrados durante la tertulia de sobremesa?).

Como dije antes la dicotomía la vivimos y sufrimos todas dentro, solo podemos especular que la ruptura de dinámicas caducas en algunos casos se debe a una evolución individual que tuvo éxito al extrapolarse más allá de las asambleas estudiantiles.

­En los últimos años, ¿existen más conexiones entre los movimientos y procesos sociales latinoamericanos? ¿Y con el resto del mundo?

Estas conexiones siempre existieron gracias al movimiento ecologista que es el más globalizado y ahora esas conexiones se han extendido un poco entre otras luchas pero es necesario tejer más redes y todas podemos ayudar desde casa, estemos donde estemos debemos unir nodos.

­¿Cómo dialogan las diferentes causas sociales y políticas globales en los últimos años? ¿Existe transversalidad en dichas causas?

Existe transversalidad tácita porque todas las causas son la misma (justicia para la tierra, para las personas y para todos los seres vivos), aunque haya núcleos que no quieran admitirlo y elijan no aprovechar la colaboración. Todos los movimientos sociales pueden aprender de otros, ya sean nuevos, veteranos, efímeros, etc.

El diálogo entre causas sociales y políticas globales es caótico (a veces incoherente), discontinuo, accidentado y podría ser más productivo, podemos colocar a la persona a la altura óptima para hacerse escuchar si la gente se empodera y decide empezar por controlar lo que consume, un mundo mejor para todas empieza en nuestro plato.

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